Aprender de las emociones para tomar las mejores decisiones

La autoconciencia emocional y la empatía son virtudes que mejoran con la práctica

La autoconciencia emocional y la empatía son virtudes que mejoran con la práctica

 

En la obra Inteligencia emocional de Daniel Goleman se analizan diversas facetas del comportamiento humano, desde el prisma de las emociones, la racionalidad y la vida práctica. Tal y como afirma “si el desarrollo del carácter constituye uno de los fundamentos de las sociedades democráticas, la inteligencia emocional es uno de los armazones básicos del carácter. La piedra de toque del carácter es la autodisciplina –la vida virtuosa- que, como han señalado tantos filósofos des de Aristóteles, se basa en el autocontrol.”

Desde los clásicos, búsqueda de la virtud y la forja de un carácter han sido objetivos declarados de la ética. La novedad reside en vincular este tema con la adecuada gestión de las emociones. A continuación se analizará Curriculum de Self-Science que proponen Stone y Dillehunt en Self-Science. The science is me, con comentarios según la perspectiva de Estrategia Minerva Blog. 

Conciencia de uno mismo: Comprender los propios sentimientos y percatarse de aquellos que estén implícitos o no sean declarados, es relevante para contextualizar determinadas reacciones particulares. La autoconciencia emocional es una habilidad que debería practicarse ya que, como la gimnasia, mejora con el ejercicio y, aunque suene paradójico, conocerse mejor uno mismo puede predisponer para conocer mejor a los demás y desarrollar la empatía. Esta debería ser uno de los objetivo que provoque mayores beneficios a las virtudes de esta autoconciencia emocional. En el extremo opuesto estaría alguna forma de solipsismo, que como afirma la Real Academia, es una “forma radical de subjetivismo según la cual solo existe o solo puede ser conocido el propio yo”. Conocerse mejor ayuda a conocer a los demás.

Toma de decisiones personales: La estrategia busca desarrollar los mejores planes de acción con determinados objetivos. Es el arte y la ciencia de adecuar los (más eficaces) medios a los fines (elegidos). La ética valora con términos morales tales como bueno, malo, justo o injusto, estos medios y –sobretodo- estos fines. La vida, día a día, es una constante toma decisiones que se ocupan de temas de diversa relevancia. Pero seguramente, en toda vida, existen unas pocas decisiones –sobre fines y medios- que definen un proyecto vital. Esas decisiones vitales deberían tomarse con la oportuna reflexión y la mejor información. Esto incluye poder calibrar adecuadamente las consecuencias de cada acción. Desde esta perspectiva, es relevante analizar si elemento que decanta la decisión proviene de sentimientos o de pensamientos y saber darles el contexto adecuado.

Dominar los sentimientos: Una de las claves de la inteligencia emocional es, después de conocer las propias emociones, la gestión adecuada de las emociones. Lo que se ha dado en llamar el autocontrol emocional. Esta perspectiva significa que las emociones no deben dominarnos, sino que debemos aprender de las emociones y, en especial, hacer frente a las emociones cuando ponen en peligro determinados objetivos valiosos. El miedo, la ansiedad, la ira o la tristeza son sentimientos que pueden hacer trastocar determinados planes y se deberían poder modular de forma que se alejen de zonas conflictivas.

Manejar el estrés: Poder afrontar las situaciones de crisis, con la mejor preparación, debería ser uno de los elementos distintivos de la inteligencia emocional. La gestión adecuada del conflicto, las presiones y las tensiones debería partir de un análisis de las emociones vinculadas, que muchas veces están implícitas. Una vez explicitadas en el análisis, se debería establecer mecanismos para transformar el sentido de esas emociones. En otro orden de cosas, es relevante saber relajarse en situaciones estresantes.

Empatía: Conocer los sentimientos de los demás y emocionarse con el sufrimiento ajeno son elementos relevantes para tomar las mejores decisiones. Aprender de los sentimientos ajenos puede ser una gran educación sentimental. Esta empatía nos puede llevar a desarrollar nuevas emociones y, en algunos casos, a un plan de acción. La solidaridad surge de la empatía, pero también, a partir algunos sentimientos de los demás, se puede aprender el camino por donde no transitar.

Apertura: No siempre es prudente confiar tus sentimientos a cualquiera. De hecho, se debe determinar cuidadosamente cuándo uno puede hablar de los sentimientos más profundos.

Autoaceptación: Toda persona es un conjunto de cualidades y defectos. Es relevante que cada uno pueda tener una imagen positiva de uno mismo ya que esto funciona como un motor potenciador de las propias habilidades y destrezas. Pero no se debe exagerar por exceso o defecto. Se deben reconocer las propias fortalezas y debilidades. Una clave interesante podrá residir en ver las ventajas de los puntos débiles y saber vivirlos como fortalezas.

Responsabilidad personal: Un elemento relevante es la coherencia entre los propios valores y las acciones y el otro, es aceptar los sentimientos y estados de ánimo. Para poder seguir un plan de vida se deben tomar las mejores decisiones con un panorama clarificado y perseverar en los compromisos.

Asertividad: Es importante saber afirmar las propias posiciones de una forma educada, pero a la vez con la suficiente intensidad. De esta forma, se ha de aprender a afirmar intereses y sentimientos sin ira, ni pasividad.

Dinámica de grupos: En las diferentes relaciones, especialmente las profesionales, se establecen jerarquías. En este contexto, es relevante saber cómo y cuándo mandar y cuándo obedecer. Hay que saber motivar para lograr unos objetivos e implicar a todos en la tarea común. Esta implicación global conseguirá mejores resultados. Si el papel es el de obedecer, este se ha de cumplir lealmente, aunque sólo en cuestiones realmente cruciales se pueden trasladar, en su caso, alguna sugerencia de mejora o alguna vía de acción alternativa.

Solución de conflictos: Actuar con juego limpio, que esto sea una nota distintiva de nuestro comportamiento. Cumpliendo los compromisos adquiridos y actuando con fair play. Se deben potenciar las situaciones donde la cooperación permite a todos ganar en algo que valoran. Lo que se conoce como negociaciones win/win. La gestión del conflicto debería ser una oportunidad para explorar las posibilidades de la cooperación, desde los valores y emociones de los implicados.

07. diciembre 2015 by webphilosophia
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Inteligencia de las emociones

Según Daniel Goleman, razón y emoción se complementan.

Según Daniel Goleman, razón y emoción se complementan.

 

En la toma de decisiones existe un elemento relativo a las emociones implicadas que determinados enfoques olvidan o minusvaloran. Este es el punto de partida de Daniel Goleman en su ensayo titulado Inteligencia emocional, un auténtico bestseller lleno de novedosas ideas.

En vez de oponerse, razón y emoción se complementan. De esta forma, Goleman afirma “las emociones son importantes para el ejercicio de la razón. En la danza entre el sentir y el pensar, la emoción guía nuestras decisiones instante tras instante, trabajando mano a mano con la mente racional y capacitando -o incapacitando- al pensamiento mismo. Y del mismo modo, el cerebro pensante desempeña un papel fundamental en nuestras emociones, exceptuando aquellos momentos en los que las emociones se desbordan y el cerebro emocional asume por completo el control de la situación.”

El punto de partida de este libro es explicar por qué las personas con grandes resultados en los Test de Inteligencia a veces no desarrollan su potencial, o incluso tienen más dificultades. La tesis de Goleman es que hay diversos tipos de inteligencia y uno de las más relevantes es la que se vincula con las emociones, aunque habitualmente no se hable de ella.

Esta inteligencia emocional se compone de diversas facetas, entre las que se encuentran:

1.- El conocimiento de las propias emociones: En el templo de Apolo en Delfos, se podía leer “Conócete a ti mismo”, era un lema popular en la Antigüedad. En ocasiones somos unos desconocidos ¡para nosotros mismos! Cuando decimos que debemos conocernos mejor, no es tanto la parte racional que suele estar más publicitada, sino especialmente cómo son nuestras emociones. En ocasiones, por educación o convencionalismos, no paramos atención a nuestras propias emociones.

2.- La capacidad de controlar las emociones: Tan relevante como conocer las propias emociones es poder controlarlas adecuadamente. En muchas ocasiones, la prudencia o la racionalidad estratégica piden no exteriorizar las emociones. Especialmente si de esta forma se impide un conflicto presente o futuro. La capacidad de controlar las propias emociones requiere de cierto entrenamiento, pero es algo dentro del proceso educativo habitual de los que vivimos en sociedad.

3.- La capacidad de motivarse uno mismo: Una vez se han conocido con cierto detalle las propias emociones, es relevante establecer un plan de acción, marcarse unos objetivos. Poder transformar los propios sentimientos en acciones concretas. Especialmente en las situaciones difíciles, es relevante encontrar dentro de uno mismo –en sus valores profundos- la forma de afrontar los asuntos. Si afrontamos la adversidad con fortaleza –resiliencia-, podemos salir reforzados en situaciones habituales. Desarrollar habilidades de resiliencia, puede forjar un carácter mejor adaptado a situaciones cambiantes.

4.- El reconocimiento de las emociones ajenas: Este es un elemento clave del enfoque de la inteligencia emocional. Después de la fase de introspección, está la fase de exploración de las emociones de los otros. En ocasiones, las decisiones de los demás tienen un componente emocional que se quiere obviar. Otras veces, los demás muestras sus emociones de tal forma, que buscan manipular o influir para conseguir unos objetivos particulares. Las emociones de los demás pueden tener poder explicativo de sus palabras y acciones.

5.- El control de las relaciones: Tenemos emociones y hemos de convivir en sociedad. Las relaciones personales, profesionales o familiares están vinculadas, implícita o explícitamente, con emociones. Por tanto, la gestión adecuada de las emociones debería ser algo cotidiano, donde se debería tender a reducir los conflictos y mejorar los puentes de cooperación. De hecho, las emociones pueden llevar a desatascar una situación complicada y éste es un aspecto a cuidar especialmente.

Una de las facetas implícitas en este enfoque de la inteligencia emocional es el desarrollo de la empatía. Esto suele comprenderse como la aptitud de ponerse en el lugar del otro, en inglés existe la expresión putting in the other’s shoes. Los individuos bajo este prisma debe desarrollar habilidades para interiorizar cómo piensa o siente el otro. Goleman sostiene que el desarrollo de la empatía comienza en la temprana infancia. En opinión de Hoffman, es la empatía hacia las posibles víctimas, el hecho de compartir la angustia de quienes sufren, de quienes están en peligro o de quienes se hayan desvalidos, lo que nos impulsa a ayudarlas. Esto tiene que ver con la Regla de Oro de la Humanidad, que establece no hagas a los demás, lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

El enfoque de la inteligencia emocional también tiene repercusiones en la dinámica de grupos. De esta forma, Goleman especifica tres puntos, que serán comentados según Estrategia Minerva Blog:

-La capacidad de expresar quejas en forma de críticas positivas: Es relevante tener en cuenta los sentimientos de los demás y mantener punto de vista discrepantes, pero de forma empática. Valorar positivamente los logros y plantear puntos débiles como una forma de mejorar.

-La creación de un clima que valore la diversidad y no sea una fuente de fricción: Los grupos suelen tener una dinámica endogámica donde las diferencias son vistas como un riesgo. Sin embargo, la estrategia más adecuada es valorar esa diversidad como un elemento positivo y desarrollar su potencialidad. Eso fortalecerá al grupo y podrá mostrarse como ejemplo de integración de diferencias.

 -El hecho de saber establecer redes eficaces: En una sociedad global es relevante estar conectado con otras personas o grupos, que puedan colaborar con tus objetivos. Según Castells, estamos en una sociedad-red. Debemos elegir cuidadosamente de qué redes formamos parte y así, daremos forma a nuestro plan de vida.

 

21. noviembre 2015 by webphilosophia
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Epícteto, define la persona que quieres ser

Epícteto recuerda que el carácter importa más que la reputación

Epícteto recuerda que el carácter importa más que la reputación

 

Epícteto fue un filósofo estoico que vivió entre 50 d.C. y 125 d.C. En Roma fue esclavo durante años aunque escuchó lecciones de un filósofo estoico. Una vez emancipado, se dedicó a la filosofía, en especial a la moral. A partir de sus enseñanzas , su discípulo Flavio Arriano elaboró las Disertaciones, conjunto de lecciones, y el Enquiridión, traducido como Manual o Manual de vida.

Se recogerán algunas máximas del Manual de vida de Epícteto según versión de Sharon Lebell, que en sí mismo es un libro bellísimo y muy recomendable, y se comentarán según la perspectiva de Estrategia Minerva Blog.

Ocúpate de tu propios asuntos

El filosofo estoico tenía como una de sus ideas centrales el alcance de la eudaimonia, que se podría traducir por felicidad o bienestar. Existen personas que sienten “tristeza o pesar del bien ajeno”, son envidiosas. Lejos de ser una virtud, esto les comporta toda suerte de sufrimientos y, en última instancia, la imposibilidad de ser felices. Por eso, es tan estoico, lo que ocuparse de los propios asuntos, que debe combinarse adecuadamente con un profundo sentido de la amistad.

Los acontecimientos no nos hacen daño, pero nuestra visión de los mismos nos lo pueden hacer

Cuando a Serrat le diagnosticaron una grave enfermedad, dijo algo parecido:” lo importante no es lo que nos pasa, sino cómo lo afrontamos”. Es una frase que comporta una sabia verdad. Los mismos hechos pueden interpretarse de forma distinta, dependiendo del enfoque vital de cada uno. En este sentido, es relevante extraer una visión positiva de lo que nos ocurre, evitar la tendencia al derrotismo. Ser libre también significa saber hacer frente a las circunstancias que nos ha tocado vivir con la mejor disposición, con el mejor enfoque a nuestro alcance.

Crea tu propio mérito

 El mejor consejo profesional es buscar convertirse en un especialista, en un experto. Pero quizá ir más allá, asociar tu marca personal a determinadas cualidades o virtudes profesionales. Se trataría de ofrecer especialización de calidad, que proviene de una formación continua y una experiencia relevante.

La felicidad sólo puede hallarse en el interior

 Esto puede parecer un tópico, pero es un elemento central de la filosofía estoica. Las riquezas y cosas materiales son posesiones, pueden quizá alimentar la pasiones, pero la verdadera felicidad es un estado interior de bienestar. Una de las diferencias más relevantes entre las personas, no es por su dinero, sino más bien por su cultura. Esta permite la emancipación, conocer los significados y los símbolos y darse cuenta de la propia ignorancia. Cuanto más se sabe, más se da cuenta uno de lo que ignora. La cultura es el caleidoscopio que nos permite descifrar el universo, de alfa a omega

Querer agradar a los demás es una trampa peligrosa

 Hay quienes para mantener una buena relación personal realizan muchas concesiones. Suelen valorar más mantener la relación con esa persona que acceder a sus peticiones. Es una cierta forma de explotación por los demás. Otras personas condicionan una vida a la opinión de los demás. Actúan pendientes de qué dirán, posponiendo sus planes y sus verdaderos criterios. Tienen un vida de fachada. La cuestión es si llegan al bienestar interior que es la felicidad.

El carácter importa más que la reputación

 Los hábitos y disposiciones morales, repetidos día a día, conforman la virtudes, que con el paso el tiempo forjan un carácter. Una de las más poderosa herramientas a nuestro alcance es la voluntad y hay que saber ejercitarla. Los buenos hábitos pueden servir para marcar el camino a seguir y la fuerza de voluntad es puesta a prueba cuando ésta se debilita. La confianza en uno mismo debería surgir en saber afirmar las propias virtudes, como producto de un ejercicio continuado de fuerza de voluntad. Este sustrato del carácter es especialmente valioso en situaciones de crisis. Es el bagaje personal, el aprendizaje sobre tus propias fortalezas y limitaciones.

Define claramente la persona que quieres ser

 Nadie nos pide que hagamos un plan de vida, al menos con estos palabras. Sin embargo, es relevante definir unos objetivos vitales. Concebir una serie de metas y un conjunto de cualidades donde queremos ser asociados. Se trataría de explicitar y perseguir determinados valores, que funcionen como horizonte vital. El camino no siempre será fácil y parte de noción de libertad consiste en saber luchar contra la circunstancias adversas.

Observa prudencia y moderación

Frente a los ímpetus juveniles y la tendencia al exceso o a la improvisación, cabe reivindicar ser prudente en la toma de decisiones. Esto significa conseguir la mayor información relevante sobre un tema (cómo es la oferta de la competencia, cuál es la mejor alternativa, cual es el pasado de la otra parte…).

La invitación a la moderación sigue la ley del término medio del Aristóteles: existe virtud entre dos vicios, uno por exceso, otro por defecto. Con los años, se aprende a valorar la moderación.

Empieza a vivir tus ideales

El día a día es el campo de pruebas para vivir bien, el objetivo de la ética. La felicidad puede ser el objetivo, pero quizá el camino lleve a cultivar virtudes, forjar un carácter, definir un plan de vida…ser persona.

18. octubre 2015 by webphilosophia
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Cicerón, alabanza de la dignidad

Para Cicerón, hay que actuar con dignidad y esto merece alabanza. Aunque haya otro tipo de hombre que se mueva por el propio beneficio.

Para Cicerón, hay que actuar con dignidad y esto merece alabanza. Aunque haya otro tipo de hombre que se mueva por el propio beneficio.

 

Marco Tulio Cicerón (106 a. C. – 43 a. C.) fue un orador, político y filósofo de la Roma clásica. Se inició en el mundo del Derecho y de los jurisconsultos, llegando a ocupar puestos de relevancia política. Destacan su dotes para la oratoria que son muy alabadas.

De su obra, se puede considerar que tiene influencias estoicas con dosis de escepticismo. Escribió las famosas Filípicas, para criticar la política de Marco Antonio. A continuación comentaremos algunos fragmentos de Cicerón desde la perspectiva de Estrategia Minerva.

Prudencia

“La prudencia es la ciencia de las cosas buenas y de las malas y de las que no son ni una cosa ni otra. Sus partes: memoria, inteligencia, previsión” (Cicerón, De la invención de la retórica).

La prudencia es una virtud humana central para la ética. Algunos consideran que tiene un papel clave en la inteligencia práctica, frente a otras virtudes más intelectuales o teóricas. Prudencia es sinónima de templanza, cautela, moderación, sensatez, buen juicio.

La prudencia es también un elemento clave para todo buen estratega. El éxito de un determinado plan depende de la correcta adecuación entre medios y fines y de haber tomado medidas para prevenir situaciones adversas. La prudencia lleva a intentar disponer de información sobre la otra parte y de su comportamiento en situaciones precedentes. La prudencia conlleva realizar previsiones sobre los diversos cursos de acción posibles y tener prevista una respuesta adecuada en cada caso.

La prudencia supone ser diligente defendiendo las propias visiones y no asumir nunca riesgos innecesarios, que podrían, al final, perjudicarte.

Justicia

“La justicia es el hábito de ánimo que, conservada la común utilidad, atribuye a cada quien su propia dignidad” (Cicerón, De la invención de la retórica).

El art. 1 Constitución alemana establece: “la dignidad humana es intangible. Los poderes públicos tienen el deber de respetarla y protegerla”. La Real Academia española define intangible como lo “no puede y no debe tocarse”. La dignidad humana es un valor básico del sistema jurídico y los sistemas éticos. Afirmar que los seres humanos son igualmente dignos es una de las conquistas de la contemporaneidad.

Al hablar de dignidad humana, es necesario hacer referencia a las polémicas entre deontologismo frente a utilitarismo. En concreto, a las situaciones propias del utilitarista donde se sacrifica a uno por la mayoría. El deontologismo siempre defiende el principio de inviolabilidad, conectado con el de dignidad humana. Mientras el utilitarismo justifica sacrificar a uno por el bienestar general de la mayoría.

Fortaleza

“La fortaleza se ha considerado la aceptación de los peligros y el padecimiento de los trabajos. Sus partes: magnificencia, confianza, paciencia, perseverancia” (Cicerón, De la invención de la retórica).

Esta virtud es relevante para el éxito de un plan de acción. Los objetivos se alcanzan porque hay trabajo detrás. Se debe perseverar en las metas propuestas de una forma característica con rigor. Debemos ser una persona fiable y que trasmita confianza. La Ley del Mínimo Esfuerzo, universalmente conocida, puede funcionar a corto plazo, pero a medio y largo plazo no es la mejor compañía. El esfuerzo, en algún momento, tendrá su recompensa.

Dignidad

“Hay dos géneros de hombres: el primero, indocto y agreste, que prefiere siempre la utilidad a la honestidad; el segundo, humano y pulido, que antepone a todas las cosas la dignidad. Y así, a este género se propone alabanza, honor, gloria, fe, justicia, y toda virtud; y aquel primero, el provecho y fruto de la ganancia” (Cicerón, De la partición de la oratoria).

Aquí tenemos otro sentido para la dignidad, es de honradez. Efectivamente hay dos tipos de hombres: quienes buscan su utilidad y su provecho y otros que tienen comportamientos dignos y honestos. Desgraciadamente, esta clasificación está de actualidad con el comportamiento de algunos políticos.

Cabe reivindicar, como hace Cicerón, la alabanza de los comportamientos dignos. En ocasiones, parece que determinados valores sociales justifican visiones cortoplacistas y del beneficio rápido o, simplemente, consideran que la ética no se aplica en determinadas esferas de la vida. Frente a eso, hay que poner de moda la cultura del esfuerzo y las virtudes del trabajo bien hecho.

En esto son relevantes los Códigos deontológicos y de Buenas Prácticas, que también afectan a la política. En la época clásica, una de las peores penas que se podían infligir era por delitos de corrupción, ya que se consideran que la dedicación pública era el mayor honor para un ciudadano.

Los comportamientos dignos provienen de la honestidad en los valores y las acciones y de un sentido genuino de servicio público. Aunque como sostiene Cicerón hay dos clases de hombres, no siempre se sabe con quien vas tratar, pero sí sabemos cómo valorarlos.

14. junio 2015 by webphilosophia
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Séneca, el arte de hacerse bueno

Séneca recomendaba para alcanzar la sabiduría la coherencia entre palabras y acciones

Séneca recomendaba para alcanzar la sabiduría la coherencia entre palabras y acciones

 

Lucio Anneo Seneca fue un pensador, orador y político en la época del Roma imperial. Nació en Córdoba, en el territorio conocido entonces como Hispania, en el 4 a. C. y murió en Roma 65 d. C. Su influencia y poder fueron notables y si dieron de forma intermitente en su vida ya que fue condenado varias veces a muerte y a exilio. Su adversarios le temían por su poder de oratoria e influencia. Vivió la alta política romana durante décadas y su biografía se une a nombres como Calígula, Claudio y Nerón. De este último se convirtió en su tutor. Fue enemigo de Mesalina, primera mujer de Claudio, pero aliado de la segunda, Agripina.

Es particularmente interesante en la personalidad de Séneca, como ocurre con otros grandes pensadores, que conociendo de cerca el mundo de la política, en uno de sus exilios, empezara a escribir y reflexionar. Es una interesante combinación entre Teoría y Práctica. Es conocido por ser un exponente del estoicismo con algunas particularidades. A continuación analizaremos algunos de sus ideas en la obra Cartas a Lucilio desde la perspectiva de Estrategia Minerva Blog.

Indicio de sabiduría

“El mayor deber de la sabiduría, y su mejor indicio, es éste: que los hechos concuerden con las palabras, que uno siempre sea el par e igual de sí mismo” (Séneca, Cartas a Lucilio, 20.2).

La mejor forma de entender estas palabras es una reivindicación de la honradez y la integridad. Aunque parece que no están de moda, son valores relevantes para que la sociedad funcione bien. Es relevante que esta coherencia entre hechos y palabras suponga que las personas tienen proyectos y buscan desarrollarlos de la mejor forma posible, con integridad. Cabe hacer dos reflexiones desde el punto de vista estratégico:

La primera es que la sabiduría puede ser sinónima de honradez, pero también de la prudencia. En determinadas ocasiones, cabe estar prevenido ante determinados discursos vacíos que no se corresponden con hechos. Y, más concretamente, juzgar especialmente a las personas más por sus acciones, que por sus palabras. Una vez más, la clave es cómo defenderse ante un comportamiento maquiavélico.

La segunda tiene que ver con la fuerza civilizatoria de la hipocresía, una idea de John Elster. Esta visión significa, en contextos deliberativos, que la mayoría utiliza argumentos que parecen imparciales, pero que de hecho, les favorecen. Son hipócritas que pretenden ser justos, cuando realmente son auto-interesados. La visión de Elster con este esfuerzo por transformar los argumentos en imparciales, las minorías salen ganando. En nuestro contexto, cabe plantear como interesante que la hipocresía tenga una fuerza civilizatoria, pero es bueno insistir en valores como integridad y honradez, como parte la confianza necesaria para vivir en sociedad.

Recordar, saber, enseñar

“Una cosa es recordar y otra saber. Recordar es guardar una cosa bajo la custodia de la memoria; por el contrario, saber, es apropiarse a algo y no estar pendiente del modelo ni volverse constantemente para mirar al maestro: “Zenón dijo esto, Cleantes lo otro”. Que algo medie entre tu y el libro: ¿hasta cuándo aprenderás? Empieza ya a enseñar” (Séneca, Cartas a Lucilio, 33.8-9).

La mejor forma de aprender algo es verse en la necesidad de tener que enseñarlo a alguien. En los últimos años, los métodos de aprendizaje están cambiado la manera de concebir la enseñanza. La educación estaba basada en la memorización, en la repetición de ideas y en una visión jerárquica del conocimiento. Actualmente se parte del método de que se debe enseñar a resolver problemas o utilizar herramientas y conceptos donde el profesor es un mediador o intermediario del conocimiento.

Se debe enseñar a cómo pensar de una determinada manera, utilizando bien las técnicas necesarias. Pero no sólo se trata de eso, sino de desarrollar el sentido crítico. Conectar los conocimientos técnicos en una disciplina, con una visión humanística más amplia, con tenga en cuenta las implicaciones éticas, medioambientales, políticas, sociales…De esa forma, se llegará a “saber” , combinando ser un buen profesional y un buen ciudadano.

El arte de hacerse bueno

“La naturaleza no da la virtud: llegar a ser bueno es un arte” (Séneca, Cartas a Lucilio 90.44).

Este podría ser el lema de un proceso educativo. Los buenos hábitos, de forma continuada, convierten un carácter en virtuoso. Los pequeños detalles, que se repiten, forjan el alma. Conseguir ser bueno es el resultado de un esfuerzo educativo. Lo mismo se podría decir del dominio de una técnica. Se puede considerar que la práctica y la experiencia son un elemento esencial para convertirse en experto en una técnica.

Viajar por fuera y por dentro

“Importa menos dónde vas que con que disposición vas; por eso no debemos consagrar el alma a un solo lugar” (Séneca, Cartas a Lucilio, 28.4-5).

A veces se comenta que todos los viajes tienen algo de viaje interior. De esta forma, viajamos en el espacio, pero también depende de cómo está nuestro mundo interior, viajamos con nuestras propias emociones.

Séneca, sigue la senda estoica cosmopolita, y nos invita a abrir al alma a diversos lugares. Seguro que los viajes enriquecen nuestra forma de ver la vida y pueden aportarnos buenos motivos para seguir el camino, valorando otras realidades. Viajar es conocer a los demás y es relevante partir con una disposición abierta y constructiva. Viajar es, también, conocerse a uno mismo y percibirse en el complejo mundo de los seres humanos.

30. mayo 2015 by webphilosophia
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Cínicos, el escándalo como técnica

Los cínicos vivían conforme a sus ideas y reivindicaban su identidad canina.

Los cínicos vivían conforme a sus ideas y reivindicaban su identidad canina.

 

El diccionario de la Real Academia define cinismo como “desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables” en una primera acepción. El segundo significado se refiere a “impudencia, obscenidad descarada”. En la época helenística hubo una escuela llamada de los cínicos, a la que pertenecieron Antístenes y Diógenes de Sínope.

Los cínicos tenían cierta inspiración socrática, algunos los describen con la imagen de un Sócrates furioso. A continuación se explicarán algunas de sus características con ayuda de la obra María Daraki, El mundo helenístico: cínicos, estoicos, epicúreos.

Frente a lo que pudiera parecer los cínicos consideraban que su enfoque era “el camino más corto hacia la virtud”. Plutarco consideraba que los cínicos buscaban “asilvestrar la vida”. Así lo que resaltaba es la voluntad de transgresión y el espíritu “contestatario” de los cínicos. Su enfoque es práctico, experimental y contracultural.

La mayoría de estos filósofos cínicos eran extranjeros, por eso algunos hablan de la hora de los metecos. Construían una “filosofía para desarraigados”. Sus acciones y enseñanzas daban para multitud de anécdotas. Los cínicos no desaprovechaban ninguna oportunidad de reivindicar su identidad canina. Se consideraban “perros” y vivían como tales. La palabra “cínico” en griego quería decir también “perro”.

Uno de sus principios era que “se es como se come” y estaban a favor de comer las cosas crudas, sin ser cocinadas. Sus actividades consistían en hacer cosas mal vistas como comer en el ágora o la desnudez pública. Como ejemplo, Diógenes se masturbaba en público. También sobre los ritos funerarios, Diógenes pedía que “se dejara su cuerpo sin sepultura para que los perros pudieran coger un pedazo.”

El objetivo declarado de los cínicos es que “seamos entonces, realmente, como los animales y como las razas de la edad de oro.” Ellos predicaban la autodisciplina. También hacían apología del incesto y canibalismo entre otras prácticas. Su mensaje es radical que se podría resumir en el lema: “la libertad es lo que hace al hombre”. A pesar de su carácter escandaloso, a los cínicos se les contaba entre los sabios.

A continuación, comentaremos algunas afirmaciones sobre los cínicos desde las perspectiva de Estrategia Minerva Blog.

“Si el individuo debe ser autosuficiente en las definiciones que se quiere dar de él, lo mismo ocurre en la moral, en la cual Antístenes predica el desapego completo, la independencia total con respecto a las cosas, los hombres y la opinión” (Parain, Historia de la Filosofía)

El filósofo cínico es libre porque es independiente. Es conocida la anécdota de Diógenes con Alejandro Magno, cuando éste le dijo que le pidiera un deseo y Diógenes contestó que se apartara que no le dejaba ver el Sol. Después Alejandro dijo: “Si no fuera Alejandro, me gustaría ser Diógenes”.

Cabe aprender una lección de esta visión cínica. Si estos filósofos buscaban la trasgresión con la práctica de escándalo, cabe plantear una sombra de duda sobre la artificialidad de ciertos convencionalismos. Naturalmente el discurso y las acciones de los cínicos se sitúan en el extremo y como hacía el tábano de Sócrates nos ayudan a pensar.

Existen personas que viven sus vidas pendientes de qué dirán, de las opiniones de los demás. Quizá hubiera sido distintas sus vidas si los otros no se inmiscuyeran en sus acciones. A todos nos importa que los demás tengan un buen concepto de nosotros, pero caerle bien a todo el mundo es imposible. En ocasiones, se debe tener personalidad para llevar un determinado plan de vida adelante. En esto que es importante estar bien con uno mismo y sus valores y poder ser independiente de las opiniones de los demás.

Siempre es de agradecer un buen consejo y suelen darlos los buenos amigos. Pero estos no suelen ser los que vierten opiniones insidiosas. La lección de los cínicos es cultivar el espíritu para ser autosuficiente y depender lo mínimo de las cosas y las opiniones.

“El renunciamiento hace del sabio su propio dueño, nada le puede conmover porque el imperio que ejerce sobre sí mismo es total; la imaginación no posee ningún dominio sobre él, puede soportarlo todo y sabe vivir en sociedad consigo mismo” (Parain, Historia de la Filosofía).

Los cínicos, pese a lo excéntrico de su comportamiento, eran considerados sabios. La clave es que vivían de acuerdo con sus ideas y tenían un gran dominio sobre sí mismos.

Diógenes se dio a sí mismo un programa preciso: “me esfuerzo de hacer en la vida lo contrario de todo el mundo” (Parain, Historia de la Filosofía).

En un célebre ensayo titulado Apocalípticos e integrados, Umberto Eco distinguía entre dos tipos de intelectuales según su visión optimista o pesimista sobre la sociedad de masas. Los integrados defenderían el status quo y los apocalípticos se situarían a los márgenes y harían críticas radicales. Por tanto, se puede concluir que los cínicos era los apocalípticos de la época helenística. En efecto, buscaban una crítica a partir de la transgresión y hacían pensar con un comportamiento extravagante, pero coherente con sus ideas.

Estos filósofos cínicos de la época helenística ayudan a replantear y reafirmar los propios valores. Y bien poco tienen que ver con el significado actual de cinismo, más cercando al fingimiento, la doblez y la hipocresía. Quizá estas virtudes permitan la convivencia en sociedad, pero puede ser que nos encontremos, en alguna ocasión, con algún tábano con una pregunta socrática.

 

10. mayo 2015 by webphilosophia
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Estoicos, armonía con el cosmos

Los estoicos buscaban conectar els cosmos con el individuo.

Los estoicos buscaban conectar el cosmos con el individuo.

 

Con ciertas influencias en los cínicos y Sócrates, surge la escuela estoica en la etapa de la filosofía helenística. Su relevancia lleva a que importantes pensadores de la época de esplendor de Roma se consideren estoicos, como Séneca o Marco Aurelio. En sus estudios, los estoicos desarrollaron una lógica propia -distinta de la aristotélica- y tenían sus propias ideas sobre la física. La herencia estoica más fructífera se podría considerar está en campo de sus nociones éticas. A continuación se expondrán alguna de estas ideas, con comentarios desde la perspectiva de Estrategia Minerva Blog.

La ley del cosmos como logos

“La idea básica de la moral estoica estriba en tratar de hacernos tan ordenados, autónomos e uniformes como el universo mismo, del que formamos parte, en tratar de hacernos sabios, conociendo y aceptando en todos sus detalles la ley cósmica, que es nuestra propia ley.” (Mosterín, Helenismo)

La filosofía estoica parte de considerar que el universo esta ordenado, en forma de cosmos. Este orden cósmico tiene sus propias leyes, de lo que se deduce un logos. La máxima fundamental del estoicismo consiste en hacer coincidir en el individuo los elementos de este logos, de esta ley cósmica.

Una de la aplicaciones de esta visión estoica trata de situaciones donde se debe aceptar el destino. En determinadas ocasiones, las circunstancias no son favorables y de la interpretación de éstas puede surgir la respuesta más idónea o, en cambio, la invitación a un pozo sin fondo. El mensaje estoico busca concebir tus coordenadas personales dentro de un plan más amplio, dentro de un logos que se ha de desarrollar. Por ejemplo, cuando fallece un ser querido es una situación muy dolorosa donde podría ayudar situarnos en términos de la ley cósmica. Pensar en las grandes dimensiones de nuestra existencia. E intentar conciliar, con el tiempo, al individuo y al cosmos, como en armonía.

Frente a situaciones poco favorables, cabe dos posibilidades: hundirse –dejar que la circunstancias hagan por ti- o luchar –afrontar decididamente aquello que se nos opone-. La clave entre que diferencia ambas posiciones suele ser una cuestión de interpretación y de actitud. Interpretamos el mundo y actuamos en correspondencia. Dependiendo como interpretemos el cosmos, así será el logos que rija nuestra vida. En este contexto, cabe comprender que parte del ejercicio efectivo de la libertad consiste en hacer frente a las circunstancias adversas. El éxito, en este caso, no es tanto el resultado final, sino el hecho de actuar siempre de acuerdo el propio logos.

Actuar acorde con la naturaleza

“Los estoicos aceptan como primer impulso, el de autoconservación. Todo ser vivo tiende primeramente a la conservación de su propia realidad. En segundo término tiende a aceptar las cosas acorde la Naturaleza y rechazar las contrarias.” (García Gual, Filosofía helenística)

Una de las metas de la filosofía estoica es vivir de acuerdo con la naturaleza, evitando las pasiones, que apartan a los individuos de la virtud y la razón. Se produce una oposición entre razón y pasiones. Decían los estoicos: “el sabio es libre, pues tiene dominio de sí”. Haciendo un análisis introspectivo, podríamos plantearnos: ¿Qué tiene dominio realmente sobre nuestra voluntad? La respuesta podría ser muy variada, depende de varios factores. El consejo estoico es no dejarse llevar por la pasiones, cultivar la virtud y buscar la razón. Un concepto que manejan los estoicos es el de autosuficiencia, como vivir de acuerdo con la naturaleza.

Camino de la felicidad con buen ánimo y hacia la paz espiritual

“Si vivimos de acuerdo con el providente y necesario orden cósmico, nos haremos ordenados, autónomos y uniformes como el cosmos mismo, con lo cual obtendremos la apátehia (imperturbabilidad, impasibilidad, paz espiritual), la euthymia (buen ánimo, alegría serena) y eudaimonia (felicidad)” (Mosterín, Helenismo)

La metas de la ética para los estoicos unen la felicidad con la imperturbabilidad, con la alegría serena. Esta visión busca alejarse de las pasiones y tiene cautela por las emociones. Los estoicos no quieren implicarse emocionalmente ya que esto perturbaría su paz espiritual, su noción de felicidad. Como afirma García Gual “el estoico esta dispuesto ayudar al prójimo, pero a no sufrir por él.”

Ciudadanos del mundo

“El sabio estoico debe promover una cosmópolis que sea como fiel reflejo social del orden perfecto y natural de reina en el cosmos. El estoico se siente ciudadano del mundo, cosmopolita.” (Mosterín, Helenismo)

El término cosmopolita proviene de la filosofía estoica. Fueron los primeros ciudadanos del mundo. Su visión partía de considerar que las lealtades locales tenían mucho peso y enfatizaban la importancia de que la lealtad moral más importante debía ser al conjunto de la Humanidad. A cualquier lugar que viajaban desarrollaban un sentido de pertenencia porque consideraban que les unían muchas cosas con quienes vivían allí y, a la vez, con el resto del mundo.

Una frase que reflejaban sus ideas al respecto es “nada de lo humano me es ajeno”. Aquí se refleja el fuerte igualitarismo estoico, inusual en esa época. No había diferencias entre hombres y mujeres, amos y esclavos. Otra interpretación de esta frase es una cierta sabia compresión hacia las debilidades humanas. Supone poder identificarse con el género humano y con sus diversas y variadas manifestaciones.

El mundo no emite pasaportes, ni tiene un identidad única, quizá el mensaje cosmopolita pueda mejor ser entendido como una virtud moral. La virtud cosmopolita implica que una identidad es más legítima dependiendo de los términos de inclusión de su alteridad. En segundo lugar, la virtud cosmopolita significar replantear los lazos de solidaridad humana. En tiempos de globalización, ser solidarios con los Otros, además de con los nuestros. Más allá de las fronteras, encontramos seres humanos como nosotros.

25. abril 2015 by webphilosophia
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Epicuro, en busca de la serenidad

Para Epicuro, la felicidad consiste en la ausencia de dolor.

Para Epicuro, la felicidad consiste en la ausencia de dolor.

 

En la filosofía helenística se distinguen las escuelas de los epicúreos, los estoicos y los cínicos. Epicuro de Samos fue un filósofo griego del siglo IV a C que desarrolla una visión atomista de la naturaleza, pero son especialmente influyentes sus nociones éticas sobre el papel de los deseos para llegar al estado ideal de ataraxia. La Real Academia define este estado como “imperturbabilidad, serenidad”. Estas ideas originaron una escuela de pensamiento conocida como epicureísmo. Es relevante que las preocupaciones de la época helenística se trasladen a la ética o al saber vivir.

A continuación se comentarán algunas máximas de Epicuro desde la perspectiva Estrategia Minerva Blog.

El placer como ausencia de dolor

“El límite máximo de la intensidad del gozo es la supresión de todo dolor. En donde hay gozo no hay, durante el tiempo que esté, dolor ni sufrimiento ni ambas cosas a la vez.”

El placer, según Epicuro, consiste en la ausencia de dolor. Para llegar a esa conclusión parte de una elaborada teoría de los deseos y afirma que el camino hacia la felicidad es perseguir el placer, como ausencia de dolor. Es una apelación a la sobriedad, a la moderación frente a los excesos y desenfrenos. Es una invitación a intentar ser autosuficiente, una vez las necesidades básicas están cubiertas.

Evita aquello que te produzca dolor y sufrimiento y elige sabiamente los placeres que han de ocupar tu vida. Busca la serenidad dentro de ti. La vida del sabio es un camino a la ataraxia. Algunos consideran que estas visiones tienen conexión con el taoísmo, una filosofía oriental que predica la armonía con la naturaleza.

Aversión al riesgo

“Ningún gozo es malo en sí mismo, pero los actos causantes de determinados gozos conlleva muchos más dolores que gozos.”

La forma de tomar decisiones, según el epicureísmo, tiene que tener en cuenta las consecuencias dolorosas de nuestras acciones en el corto y largo plazo. Es una peculiar interpretación del hedonismo, que busca evitar el dolor. El sabio es capaz de elegir bien entre los placeres -que no comporten dolor- y, a la vez, tiene capacidad de soportar los dolores inevitables.

En una terminología más actual el enfoque epicúreo tiene aversión al riesgo. Si algo puede comportar consecuencias dolorosas, aunque también suponga placenteras, debe ser evitado. Es una estrategia que busca un objetivo sin arriesgarse, en temor de las posibles consecuencias.

Teoría epicúrea de los deseos

“En efecto, la gente es infeliz o por miedo o por apetencia infinita y vana. Si la gente refrena esos impulsos está en disposición de conseguir para sí el bendito raciocinio.”

Epicuro distingue tres tipos de deseos: Los deseos naturales y necesarios, son aquellos encaminados a asegurar la supervivencia. Los deseos naturales e innecesarios serían los grandes manjares o los deseos sexuales. Finalmente los derechos innaturales e innecesarios buscarían la gloria, el honor y el triunfo.

En palabras de Mosterín, “lo importante para el sabio es no depender de los deseos innecesarios, no verse importunado por ellos, pues un cálculo prudente le mostrará que no es de sus satisfacción de lo que depende la felicidad, sino de la ausencia de dolor y preocupación La felicidad se encuentra en la vida sencilla, retirada y sosegada” (Mosterín, Helenismo).

Cabe recordar algo que los clásicos negaban y es el fenómeno de la debilidad de la voluntad o akrasia. Alguien sabe que algo es perjudicial y lo hace. Sócrates, en su intelectualismo, consideraba no se daban estas situaciones y nadie haría algo que sabía que le perjudicaba. De nuestra experiencia más actual, cabe destacar que frente a la debilidad de la voluntad están justificadas las medidas paternalistas.

Analizando el coste de oportunidad

“Ante cualquier deseo debemos formularnos la siguiente cuestión: ¿qué me sucederá si se cumple el objeto de mi deseo, y qué si no se cumple?”

En esta máxima, Epicuro se plantea lo que, en términos económicos, se conoce como coste de oportunidad. Si optamos por cumplir el deseo, debemos conocer cual es la alternativa de no seguir. Esto permitirá valorar los diferentes cursos de acción y tomar una mejor elección. Si el coste de oportunidad es muy bueno habrá menos posibilidades de que se cumpla el deseo.

Otra reflexión más general es que, según el epicureísmo, excepto aquello necesario para la supervivencia, no es recomendable depender de los deseos. Es mejor ser autosuficiente, llegar a la ataraxia.

El tesoro de la amistad

“De todos los medios de los que se arma la sabiduría para alcanzar la dicha en la vida el más importante con mucho es el tesoro de la amistad.”

Otro elemento central para Epicuro es la importancia de la amistad. Debería basarse en relaciones de ayuda mutua. Compartir con los amigos es uno de los secretos de la vida. En este contexto, la lealtad permite afrontar el futuro con una buena sonrisa.

12. abril 2015 by webphilosophia
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Aristóteles, vida buena del animal político

En "animal político" de Aristóteles puede tener diversas lecturas desde la actualidad.

El “animal político” de Aristóteles puede tener diversas lecturas desde la actualidad.

 

Aristóteles escribió sobre diversas disciplinas en las que posteriormente ha tenido una especial influencia. En este sentido, escribió una obra titulada Política, que es uno de los primeros tratados en el ámbito de la Ciencia política. Su enfoque tiende a ser descriptivo, buscando explicar por qué determinadas instituciones perduran o por qué se da la estabilidad de determinados regímenes de gobierno y otros, no. Alguna de las ideas reflejadas en esas páginas han tenido una gran fortuna, hasta convertirse en un lugar común al hablar de política. Otras de sus ideas siguen provocando controversia y han de contextualizarse en las coordenadas de su época. Veamos y comentemos alguna de estas ideas, desde la perspectiva de Estrategia Minerva:

El hombre como animal político

Al inicio de la obra Política, Aristóteles escribe “la razón por la cual el hombre es un ser social, más que cualquier abeja y que cualquier animal gregario, es evidente: la naturaleza, como decimos, no hace nada en vano, y el hombre es el único animal que tiene palabra.” Política, 1253 a 10-25

Quizá la parte más famosa de este tratado es cuando Aristóteles afirma que el hombre es un animal político. En aquella, época podía significar que el hombre era un animal de la Polis –Ciudad-Estado-. Pero el sentido profundo de la frase tiene que ver con la idea que los seres humanos solo desarrollan completamente sus potencialidades y habilidades en sociedad. Somos animales sociales por naturaleza. Y, más allá, de los animales gregarios, los seres humanos han desarrollado sofisticadas formas de comunicación. El lenguaje nos remite ineludiblemente a una dimensión colectiva. La posibilidad de otorgar fehacientemente significado a los símbolos proviene de una pertenencia identitaria.

Estas constataciones podrían parecer algo poco discutible, si no fuera porque existen otros enfoques que se le oponen. En especial, la visión del “hombre es un lobo para el hombre”, que sostuvo Thomas Hobbes en el Leviatán. Esta contraposición entre los enfoques optimista y pesimista sobre la naturaleza humana es un clásico de las Ciencias Sociales y supone elementos que componen diversas ideologías.

Una visión actual del hombre político de Aristóteles sería una invitación a ejercer como ciudadanos de forma activa y responsable. Supondría afirmar que los seres humanos tienen una ineludible dimensión política, que va más allá de votar cada 4 años, y que es necesario vehicularla con mecanismos participativos y deliberativos. Supondría que los ciudadanos deberían desarrollar virtudes cívicas y compromiso social para participar políticamente y fortalecer, de esta forma, las sociedades democráticas.

La ciudad como vida buena

En la obra Política, Aristóteles afirma “todo es obra de la amistad, pues al elección de la vida en común supone la amistad. El fin de la ciudad es, pues, el vivir bien y esas cosas son para ese fin. Una ciudad es la comunidad de familias y aldeas para una vida perfecta y autosuficiente y ésta es, según decimos, la vida feliz y buena.” Política, 1280 b 13

En la época clásica, la ciudad era una comunidad. Los seres humanos desarrollaban un papel en los diversos ámbitos de la vida con una continuidad, donde no se daba la moderna separación entre lo público y lo privado. De esta forma, la palabra “persona” tiene su origen en las máscaras del teatro griego. La “vida buena” de la que se habla en Política supone adhesión a valores densos o a creencias profundas como objetivo del Estado.

Las bases del Contrato Social suponen separar las esferas de lo público –la búsqueda la justicia- de lo privado –donde seguir las creencias que cada cual-. Esto supone las coordenadas de la convivencia en sociedades pluralistas. Desde esta perspectiva, no es función de Estado imponer virtudes privadas y, más bien, debería ser neutral sobre las diversas creencias, dentro del pluralismo razonableRawls- que tengan sus ciudadanos.

El mejor gobierno es el de la clase media

Aristóteles sostiene “es evidente, por tanto, que la comunidad política mejor es la constituida por la clase media, y que es posible que sean bien gobernadas esas ciudades en las que el elemento intermedio es numeroso y más fuerte que los otros dos.” Política, 1295 b 10

El estudio que se realiza en Política lleva a analizar la ventajas e inconvenientes de la oligarquía, de la democracia, de la monarquía…Aristóteles es algo ambiguo sobre sus preferencias, aunque en un momento se decanta por el gobierno de la clase media como la mejor solución. Podría quizá vincularse a su tendencia a la moderación o a su visión que la virtud se encuentra en el término medio.

Esta idea de un autor clásico puede tener una lectura actual. Trataría de la conexión entre la homogeneidad de las condiciones sociales y económicas como variables explicativas de la estabilidad de los sistemas democráticos. Las graves desigualdades entre ciudadanos supondrían, dice Aristóteles, un serio peligro de sediciones y cambio de régimen.

El enfoque de los demagogos

En la obra Política, Aristóteles afirma “las democracias se alteran sobre todo por la insolencia de los demagogos, pues unas veces, en el aspecto privado, denunciando falsamente a los que tienen riquezas, los incitan a aliarse (pues un miedo común une incluso a los mayores enemigos) y otras veces, en el aspecto público, arrastrando a la masa.” Política, 1304 b

Según la Real Academia, la demagogia es la “degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder”. En la época clásica, el pueblo no estaba instruido y era fácilmente manipulable. Es necesario promover la educación de los ciudadanos, que en sus inicios era tarea de los sofistas y los filósofos, para conseguir una democracia sólida. El análisis crítico, el debate y la reflexión pública deben ser elementos al alcance de los ciudadanos para poder desarrollar sus opiniones de forma libre e informada. El peligro de la demagogia ha existido siempre con la democracia. Sería deseable que, en estas actuales democracias televisivas –videocracia, Sartori-, se desarrollara el análisis crítico para afianzar una democracia de calidad.

21. marzo 2015 by webphilosophia
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Aristóteles, prudencia como virtud clave

La virtud de la prudencia se basa en utilizar  la racionalidad práctica en la vida cotidiana.

La virtud de la prudencia se basa en utilizar la racionalidad práctica en la vida cotidiana.

 

Aristóteles fue discípulo de Platón, de quien aprendió en la Academia y luego fundó el Liceo donde mostró sus enseñanzas. Si Platón era un idealista que defendía una sólida y filosófica concepción del mundo, Aristóteles tiende al contextualismo, en alguna de sus aportaciones defiende un empirismo cercano al espíritu científico y, en otras, puso las bases de la lógica clásica o propuso un potente modelo retórico.

La obra Etica a Nicómaco es un bello tratado sobre la virtud  y la amistad. Debería ser de lectura obligada. Entre sus líneas se entrelazan los elementos y los secretos para alcanzar la felicidad. Aunque nos separen siglos de Aristóteles, sus consejos siguen sonando actuales.

Las virtudes

Aristóteles afirma “la virtud se divide de acuerdo con esta diferencia, pues decimos que una son dianoéticas y otras éticas, y, así, la sabiduría, la inteligencia y la prudencia son dianoéticas y la liberalidad y la moderación son éticas.” Etica Nicomaquea, 1102b

Se debe aclarar que las virtudes dioanéticas hacen referencia a la parte intelectuales del alma y las virtudes éticas a la parte sensitiva-irracional de los seres humanos. La sabiduría y la inteligencia estarían conectadas con la ambición teórica, la contemplación de estudio de disciplinas de gran complejidad, como las matemáticas, la física, la metafísica.

En cambio, la prudencia se vincularía con la racionalidad práctica, con el conocimiento requerido para realizar las mejores elecciones en la vida diaria. Para Aristóteles, esta virtud de la prudencia se relaciona con todas las demás y tiene una importancia clave. Desde Estrategia Minerva intentamos proveer de un marco analítico para poder desarrollar una racionalidad práctica en contextos estratégicos. En este sentido, la prudencia es aconsejable para desarrollar planes con éxito.

Sobre la virtudes éticas, se puede afirmar que la Ética a Nicómaco es una oda a la moderación. En otros pasajes, se incluyen como virtudes la fortaleza, la templanza y la justicia.

La virtud es un término medio

En Etica a Nicómaco, Aristóteles sostiene “la virtud, entonces, es un termino medio, la menos tiende al medio. (…) Es, por tanto, la virtud un modo de ser selectivo, siendo un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón y por aquello que decidiría el hombre prudente.” Etica Nicomaquea, 1106b

Este es uno de los aspecto más famosos de la teoría de las virtudes de Aristóteles. La virtud se define por un termino medio entre dos vicios, uno por exceso y otro por un defecto. Aquí se ve más claramente el elemento contextualista de la ética aristotélica ya que aquello que sea la virtud no está prefijado previamente y puede encontrarse en los más diversos bienes. El enfoque sitúa virtud en el término medio, en la moderación frente a los excesos.

Pero frente a la críticas de relativismo, se puede decir que no “todo vale” como virtud. La maldad, la envidia o el asesinato no son, ni serán virtudes. Existe una incompatibilidad manifiesta con utilizar el lenguaje de las virtudes y aplicarlo a determinados ámbitos. Sin embargo, los campos a los que se puede aplicar el enfoque de virtudes son amplios y diversos. Es una visión pluralista y pragmática que se basa en la prudencia y la moderación a partir de la experiencia.

Experiencia

Aristóteles sostiene “mientras los hombre de experiencia juzgan rectamente las obras de su campo y entienden por qué medios y de qué manera se llevan a cabo, y también qué combinaciones de ellos armonizan, los hombres inexpertos deben contentarse con que no se les escape si la obra está bien o mal hecha, como en la pintura.” Etica Nicomaquea, 1181 a

La virtudes son hábitos y disposiciones morales, que se vinculan a modelos de excelencia, que a base de internalizarse y se repetidos cambian el carácter de una persona. Alguien se convierte en virtuoso, actuando virtuosamente.

La experiencia es un elemento fundamental que permite desarrollar mejores estrategias. Uno aprende, equivocándose una vez, pero no dos. La prudencia, como racionalidad práctica, analiza las diversas posibilidades y decide un plan de acción encaminado a conseguir el éxito. La experiencia, en ocasiones, muestra a la prudencia caminos por donde no debe transitar. Aristóteles consideraba que la prudencia era una virtud clave para conseguir la felicidad

07. marzo 2015 by webphilosophia
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