Aristóteles, vida buena del animal político

En "animal político" de Aristóteles puede tener diversas lecturas desde la actualidad.
El «animal político» de Aristóteles puede tener diversas lecturas desde la actualidad.

 

Aristóteles escribió sobre diversas disciplinas en las que posteriormente ha tenido una especial influencia. En este sentido, escribió una obra titulada Política, que es uno de los primeros tratados en el ámbito de la Ciencia política. Su enfoque tiende a ser descriptivo, buscando explicar por qué determinadas instituciones perduran o por qué se da la estabilidad de determinados regímenes de gobierno y otros, no. Alguna de las ideas reflejadas en esas páginas han tenido una gran fortuna, hasta convertirse en un lugar común al hablar de política. Otras de sus ideas siguen provocando controversia y han de contextualizarse en las coordenadas de su época. Veamos y comentemos alguna de estas ideas, desde la perspectiva de Estrategia Minerva:

El hombre como animal político

Al inicio de la obra Política, Aristóteles escribe “la razón por la cual el hombre es un ser social, más que cualquier abeja y que cualquier animal gregario, es evidente: la naturaleza, como decimos, no hace nada en vano, y el hombre es el único animal que tiene palabra.” Política, 1253 a 10-25

Quizá la parte más famosa de este tratado es cuando Aristóteles afirma que el hombre es un animal político. En aquella, época podía significar que el hombre era un animal de la Polis –Ciudad-Estado-. Pero el sentido profundo de la frase tiene que ver con la idea que los seres humanos solo desarrollan completamente sus potencialidades y habilidades en sociedad. Somos animales sociales por naturaleza. Y, más allá, de los animales gregarios, los seres humanos han desarrollado sofisticadas formas de comunicación. El lenguaje nos remite ineludiblemente a una dimensión colectiva. La posibilidad de otorgar fehacientemente significado a los símbolos proviene de una pertenencia identitaria.

Estas constataciones podrían parecer algo poco discutible, si no fuera porque existen otros enfoques que se le oponen. En especial, la visión del “hombre es un lobo para el hombre”, que sostuvo Thomas Hobbes en el Leviatán. Esta contraposición entre los enfoques optimista y pesimista sobre la naturaleza humana es un clásico de las Ciencias Sociales y supone elementos que componen diversas ideologías.

Una visión actual del hombre político de Aristóteles sería una invitación a ejercer como ciudadanos de forma activa y responsable. Supondría afirmar que los seres humanos tienen una ineludible dimensión política, que va más allá de votar cada 4 años, y que es necesario vehicularla con mecanismos participativos y deliberativos. Supondría que los ciudadanos deberían desarrollar virtudes cívicas y compromiso social para participar políticamente y fortalecer, de esta forma, las sociedades democráticas.

La ciudad como vida buena

En la obra Política, Aristóteles afirma “todo es obra de la amistad, pues al elección de la vida en común supone la amistad. El fin de la ciudad es, pues, el vivir bien y esas cosas son para ese fin. Una ciudad es la comunidad de familias y aldeas para una vida perfecta y autosuficiente y ésta es, según decimos, la vida feliz y buena.” Política, 1280 b 13

En la época clásica, la ciudad era una comunidad. Los seres humanos desarrollaban un papel en los diversos ámbitos de la vida con una continuidad, donde no se daba la moderna separación entre lo público y lo privado. De esta forma, la palabra “persona” tiene su origen en las máscaras del teatro griego. La “vida buena” de la que se habla en Política supone adhesión a valores densos o a creencias profundas como objetivo del Estado.

Las bases del Contrato Social suponen separar las esferas de lo público –la búsqueda la justicia- de lo privado –donde seguir las creencias que cada cual-. Esto supone las coordenadas de la convivencia en sociedades pluralistas. Desde esta perspectiva, no es función de Estado imponer virtudes privadas y, más bien, debería ser neutral sobre las diversas creencias, dentro del pluralismo razonableRawls– que tengan sus ciudadanos.

El mejor gobierno es el de la clase media

Aristóteles sostiene “es evidente, por tanto, que la comunidad política mejor es la constituida por la clase media, y que es posible que sean bien gobernadas esas ciudades en las que el elemento intermedio es numeroso y más fuerte que los otros dos.” Política, 1295 b 10

El estudio que se realiza en Política lleva a analizar la ventajas e inconvenientes de la oligarquía, de la democracia, de la monarquía…Aristóteles es algo ambiguo sobre sus preferencias, aunque en un momento se decanta por el gobierno de la clase media como la mejor solución. Podría quizá vincularse a su tendencia a la moderación o a su visión que la virtud se encuentra en el término medio.

Esta idea de un autor clásico puede tener una lectura actual. Trataría de la conexión entre la homogeneidad de las condiciones sociales y económicas como variables explicativas de la estabilidad de los sistemas democráticos. Las graves desigualdades entre ciudadanos supondrían, dice Aristóteles, un serio peligro de sediciones y cambio de régimen.

El enfoque de los demagogos

En la obra Política, Aristóteles afirma “las democracias se alteran sobre todo por la insolencia de los demagogos, pues unas veces, en el aspecto privado, denunciando falsamente a los que tienen riquezas, los incitan a aliarse (pues un miedo común une incluso a los mayores enemigos) y otras veces, en el aspecto público, arrastrando a la masa.” Política, 1304 b

Según la Real Academia, la demagogia es la “degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder”. En la época clásica, el pueblo no estaba instruido y era fácilmente manipulable. Es necesario promover la educación de los ciudadanos, que en sus inicios era tarea de los sofistas y los filósofos, para conseguir una democracia sólida. El análisis crítico, el debate y la reflexión pública deben ser elementos al alcance de los ciudadanos para poder desarrollar sus opiniones de forma libre e informada. El peligro de la demagogia ha existido siempre con la democracia. Sería deseable que, en estas actuales democracias televisivas –videocracia, Sartori-, se desarrollara el análisis crítico para afianzar una democracia de calidad.

Aristóteles, prudencia como virtud clave

La virtud de la prudencia se basa en utilizar  la racionalidad práctica en la vida cotidiana.
La virtud de la prudencia se basa en utilizar la racionalidad práctica en la vida cotidiana.

 

Aristóteles fue discípulo de Platón, de quien aprendió en la Academia y luego fundó el Liceo donde mostró sus enseñanzas. Si Platón era un idealista que defendía una sólida y filosófica concepción del mundo, Aristóteles tiende al contextualismo, en alguna de sus aportaciones defiende un empirismo cercano al espíritu científico y, en otras, puso las bases de la lógica clásica o propuso un potente modelo retórico.

La obra Etica a Nicómaco es un bello tratado sobre la virtud  y la amistad. Debería ser de lectura obligada. Entre sus líneas se entrelazan los elementos y los secretos para alcanzar la felicidad. Aunque nos separen siglos de Aristóteles, sus consejos siguen sonando actuales.

Las virtudes

Aristóteles afirma “la virtud se divide de acuerdo con esta diferencia, pues decimos que una son dianoéticas y otras éticas, y, así, la sabiduría, la inteligencia y la prudencia son dianoéticas y la liberalidad y la moderación son éticas.” Etica Nicomaquea, 1102b

Se debe aclarar que las virtudes dioanéticas hacen referencia a la parte intelectuales del alma y las virtudes éticas a la parte sensitiva-irracional de los seres humanos. La sabiduría y la inteligencia estarían conectadas con la ambición teórica, la contemplación de estudio de disciplinas de gran complejidad, como las matemáticas, la física, la metafísica.

En cambio, la prudencia se vincularía con la racionalidad práctica, con el conocimiento requerido para realizar las mejores elecciones en la vida diaria. Para Aristóteles, esta virtud de la prudencia se relaciona con todas las demás y tiene una importancia clave. Desde Estrategia Minerva intentamos proveer de un marco analítico para poder desarrollar una racionalidad práctica en contextos estratégicos. En este sentido, la prudencia es aconsejable para desarrollar planes con éxito.

Sobre la virtudes éticas, se puede afirmar que la Ética a Nicómaco es una oda a la moderación. En otros pasajes, se incluyen como virtudes la fortaleza, la templanza y la justicia.

La virtud es un término medio

En Etica a Nicómaco, Aristóteles sostiene “la virtud, entonces, es un termino medio, la menos tiende al medio. (…) Es, por tanto, la virtud un modo de ser selectivo, siendo un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón y por aquello que decidiría el hombre prudente.” Etica Nicomaquea, 1106b

Este es uno de los aspecto más famosos de la teoría de las virtudes de Aristóteles. La virtud se define por un termino medio entre dos vicios, uno por exceso y otro por un defecto. Aquí se ve más claramente el elemento contextualista de la ética aristotélica ya que aquello que sea la virtud no está prefijado previamente y puede encontrarse en los más diversos bienes. El enfoque sitúa virtud en el término medio, en la moderación frente a los excesos.

Pero frente a la críticas de relativismo, se puede decir que no “todo vale” como virtud. La maldad, la envidia o el asesinato no son, ni serán virtudes. Existe una incompatibilidad manifiesta con utilizar el lenguaje de las virtudes y aplicarlo a determinados ámbitos. Sin embargo, los campos a los que se puede aplicar el enfoque de virtudes son amplios y diversos. Es una visión pluralista y pragmática que se basa en la prudencia y la moderación a partir de la experiencia.

Experiencia

Aristóteles sostiene “mientras los hombre de experiencia juzgan rectamente las obras de su campo y entienden por qué medios y de qué manera se llevan a cabo, y también qué combinaciones de ellos armonizan, los hombres inexpertos deben contentarse con que no se les escape si la obra está bien o mal hecha, como en la pintura.” Etica Nicomaquea, 1181 a

La virtudes son hábitos y disposiciones morales, que se vinculan a modelos de excelencia, que a base de internalizarse y se repetidos cambian el carácter de una persona. Alguien se convierte en virtuoso, actuando virtuosamente.

La experiencia es un elemento fundamental que permite desarrollar mejores estrategias. Uno aprende, equivocándose una vez, pero no dos. La prudencia, como racionalidad práctica, analiza las diversas posibilidades y decide un plan de acción encaminado a conseguir el éxito. La experiencia, en ocasiones, muestra a la prudencia caminos por donde no debe transitar. Aristóteles consideraba que la prudencia era una virtud clave para conseguir la felicidad