Frontino, la clave son las expectativas

El resultado final depende del planteamiento del que se parte.
El resultado final depende del planteamiento del que se parte.

 

La obra Stragemata de Frontino es un clásico de la estrategia militar en la época clásica. Una de sus características es que está redactada en forma casuística haciendo referencia en cada tema a historias o anécdotas que debían ser ampliamente conocidas en ese tiempo.

En este post, me ocuparé de una serie de tácticas y estratagemas, que relata Frontino, que tienen como punto común que se vinculan a las expectativas de las partes. Este es un elemento clave de la estrategia. Saber gestionar las expectativas de las partes con el objetivo de conseguir unos intereses determinados es algo razonable. Como se verá, algunos ardides militares estarían dentro del modelo maquiavélico y su lema “el fin justifica los medios”. Algunos son trucos sucios y todo buen estratega debe saber reconocerlos y tomar medidas adecuadas al respecto.

A continuación, el análisis de las estratagemas de Frontino con un comentario sobre su relevancia desde los valores generales de la estrategia.

Sobre como inspirar pánico en las filas enemigas

IV.5.- El cónsul Cayo Sulpicio Pético cuando estaba por luchar contra los galos, ordenó a ciertos arrieros que se retiraran en secreto con sus mulas a las colinas cercanas, y luego, después que el enfrentamiento hubiera comenzado, se exhibieran repetidamente a los combatientes, como si montaran sobre caballos. Los galos, por lo tanto, imaginando que venían los refuerzos, retrocedieron ante los romanos, aún estando ya casi victoriosos.

Esta sería una forma de engaño. Se simulaba, desde la distancia, que iban a llegar refuerzos cuando no es cierto. El engaño es un ejemplo clásico de truco sucio dentro de las negociaciones. La forma de evitarlo es la comprobación imparcial de los datos y poder acudir a varias fuentes de información. En ocasiones, esto puede ser visto como una forma de desconfianza, pero es precisamente la comprobación imparcial lo que puede evitar este tipo de trucos de una de las partes. Ha de ser admitido como algo normal en este tipo de situaciones.

Cómo disimular reveses

VII.10 El cónsul Tito Quincio Capitolino, habiendo los romanos cedido terreno en una batalla, afirmó falsamente que el enemigo había sido derrotado en el otro flanco. Así, dando coraje a sus hombres, obtuvo la victoria.

Esta sería una forma de mejorar la expectativas,  y con ello el resultado final, de una de las partes. Me recuerda, en el contexto de las negociaciones, a los movimientos estratégicos después de la primera oferta en un determinado trato. Si la expectativas son pocas y el BATNA –mejor alternativa a un acuerdo negociado- es bajo, la contraoferta de la otra parte será similar a la primera oferta. En cambio, si hay moral de victoria, la expectativas son elevadas y el BATNA es alto, entonces seguramente la contraoferta será sensiblemente distinta de la propuesta inicial de la primera oferta.

Como producir la impresión de abundancia de lo que se carece

XV.1.- Cuando el Capitolio fue sitiado por los galos, los romanos, en el extremo de la hambruna, lanzaron pan entre el enemigo. Produjeron así la impresión de que ellos estaban bien provistos de alimentos, y así resistieron el sitio hasta que Camilo llegó.

Esta sería una forma de simulación para cambiar las expectativas de la otra parte. Tiene un componente de engaño, pero es un ardid ingenioso. Nadie pensaría que si estaban hambrientos, lanzarían pan al enemigo. El punto clave es que, frente a la otra parte, un punto débil se convierte en un punto fuerte. Se simula tener alimento, cuando se carece de él, y con ello se cambian la expectativas de la otra parte.

Sobre la determinación (la voluntad de vencer)

IV.22.- Los habitantes de Segovia, cuando Viriato les propuso devolverles a sus mujeres y niños, prefirieron presenciar la ejecución de sus amados más que fallar a los romanos.

IV.23.- Los habitantes de Numancia prefirieron encerrarse en su casa y morir de hambre antes que rendirse.

En toda estrategia se han de establecer una serie de prioridades entre diferentes elementos. En estos ejemplos que propone Frontino el objetivo es la vitoria y en un caso, se renuncia a los seres amados y, en el otro, incluso se trata de morir de hambre. Esto puede hacer reflexionar, en el contexto de las negociaciones, en la firmeza de los compromisos. Estos son figuras estratégicas donde una de las partes  autorestringe su voluntad a la espera de una contrapartida.

Estos compromisos son elementos centrales de las negociaciones y son un elemento estratégico ya que modifican las expectativas de forma estable. Los ejemplos de Segovia y Numancia, que relata Frontino, son casos extremos porque suponen la renuncia de elementos de valor vital para obtener una victoria militar, pero la moraleja es que la determinación en la voluntad de vencer comportará mejores resultados.

Frontino, información, funambulismo estratégico y credibilidad

Actuar moralmente es mejor estrategia que algunas estratagemas
Actuar moralmente es mejor estrategia que algunas estratagemas

 

Otra de las obras de estrategia militar de la época clásica es el Stragemata de Frontino. Sexto Julio Frontino es un político del Imperio romano del siglo I d.C. La obra Estratagemas tiene una fuerte influencia en la Edad Media. Aunque no se conserva la obra original en latín, sí tiene traducciones en diversas lenguas medievales. Es un compendio de sabiduría de diversas tácticas y estrategias que habían sido utilizadas en el mundo griego y romano.

A continuación, comentaré algunas de las tácticas militares que propone Frontino desde una aplicación general a las nociones de la estrategia para diferentes ámbitos. La primera diferencia apreciable es que la guerra es una juego de suma cero –lo que tu ganas, yo lo pierdo- y la estrategia también puede tener aplicación a situaciones de cooperación y competición.

Sobre cómo ocultar los propios planes

I.12) Cuando Metelo Pío estaba en España y se le preguntó qué iba a hacer al día siguiente, contestó: “Si mi túnica lo pudiera decir, yo la quemaría”.

La regla es clara: no se debe dar información sobre los propios planes a la otra parte. Tiene una regla opuesta, igualmente importante: se debe tener la máxima información sobre los planes de la otra parte.  El poder viene de la asimetría en la información. Esto tiene una excepción en situaciones donde influye la cooperación, y no  son exclusivamente competitivas, es relevante mantener los compromisos y los planes previstos. En la situaciones donde interviene –en alguna medida- la cooperación, la previsibilidad de las partes garantiza la estabilidad del pacto.

Sobre cómo determinar el carácter de la guerra

III.8) Mientras Aníbal estaba demorado en Italia, Escipión envió un ejército a Africa, así forzó a los cartagineses a convocar a Aníbal. De esta manera transfirió la guerra de sus propio país al del enemigo.

La jugada estratégica que relata Frontino transforma una guerra ofensiva en una guerra defensiva. Esto recuerda el tópico de la ‘mejor defensa es un buen ataque’. Desde el punto de vista de la estrategia, en vista de un ataque se han de analizar las fortalezas y puntos débiles de la otra parte. En ocasiones, se puede transformar el carácter de un conflicto. Se trata de ver más allá de una situación dada y preguntarse el porqué.

De cómo escapar de las situaciones difíciles

V.13) Lucio Furio, habiendo conducido a su ejército a una posición desfavorable, se determinó a ocultar su ansiedad, no fuera que los demás se alarmaran. Cambiando gradualmente su curso, como planeando atacar al enemigo después de un recorrido más amplio, finalmente revirtió su línea de marcha, y condujo a su ejército atrás sin peligro, sin que ellos supieran lo que pasaba.

Esto podría asimilarse a una situación de “funambulismo estratégico” que Dixit y Nalebuff explican que es la creación deliberada de un riesgo que permita una buena posición de negociación. Pero finalmente se acabará con la eliminación de ese riesgo. Se intenta tener ventaja al situarse en una situación de peligro sin que éste llegue a materializarse. Se trata de gestionar el conflicto como un funambulista.

Cómo despertar el entusiasmo del ejército por la batalla

XI.21) Fabio Maximo, temiendo que sus tropas lucharan con menos resolución a consecuencia de su confianza en los barcos, a los cuales era posible retirarse, ordenó que los barcos fueran prendidos fuego antes que la batalla comenzara.

Uno de los elementos relevantes de la estrategia es dar credibilidad a los compromisos o posiciones que se defienden. Una forma de dar esta credibilidad es la táctica conocida como “quemar las naves”. Esto significa que la otra parte asumirá como un compromiso irreversible si alguien “quema” su posible alternativa. Además si se trata de motivar a un equipo, esto supone una forma de comprometerse con las posiciones que se defienden o los compromisos que se afirman.

Sobre la justicia

Cuando Camilo sitiaba a los faliscos, un maestro de escuela llevó a los hijos de los faliscos fuera de las murallas, como para un paseo, y luego los entregó, diciendo que, si ellos eran retenidos como rehenes, se obligaría a que la ciudad ejecutara las órdenes de Camilo. Pero Camilo no sólo despreció la perfidia del profesor, sino que ató sus manos detrás de su espalda y lo devolvió a los muchachos para ser conducido de regreso a sus padres con varas. Así ganó por la bondad de una victoria que había desdeñado asegurar por el fraude; los faliscos a consecuencia de este acto de justicia, se rindieron voluntariamente a él.

La moraleja de esta historia es que, en ocasiones,  actuar moralmente es una mejor estrategia que algunas estratagemas. En este caso, la forma de actuar de Camilo responde a algún tipo de empatía o ponerse en el lugar del otro.  Esto significa que en toda estrategia existen unas prioridades y, a veces, existen valores que no justifican ciertos medios. Camilo fue más hábil ya que conquistó los corazones de los faliscos, en vez de vencerlos militarmente.

Sobre diversos ardides

VII.16) Escipión el Africano solía decir que al enemigo no sólo había que proporcionarle un camino para la huida, sino que hasta debía estar pavimentado.

Un importante factor de la estrategia es, en las diversas interacciones, prever cómo la otra parte “salva la cara” con la solución propuesta. Esto no es un elemento menor, sino en muchas ocasiones es una clave estratégica. Los intereses de las partes no tienen por qué coincidir y la solución propuesta puede satisfacer intereses diversos.  No es bueno, a medio y largo plazo, promover soluciones que impliquen sólo puntos negativos para una de las partes ya que es previsible que ésta reaccione.

Vegecio, confianza, esfuerzo y expectativas

Con esfuerzo se prospera, con desidia, no
Con esfuerzo se prospera, con desidia, no

 

En este post, continuaré analizando las reglas de la guerra que ofrece Vegecio en el Compendio de técnica militar, dándoles una interpretación para su aplicación estratégica a otros ámbitos.

g) Tener la mayor información correcta sobre la otra parte, y sobre la nuestra, es el elemento básico

La novena regla de la guerra de Vegecio afirma “es difícil vencer a quien es capaz de hacer una correcta estimación de sus tropas y de las del enemigo” (III.XXVI).

Esto está relacionado con la necesidad de contar con la mejor y mayor cantidad de información sobre las partes para tomar una decisión. También se vincula a cómo se configura la ZOPA (Zona de Posible Acuerdo) en cada situación. Si realmente se cuenta con los elementos para poder calibrar las alternativas reales de cada parte. Lo cual también supone que toda la información y comunicación de la otra parte debe ser analizada y comprobada imparcialmente.

h)  A veces la ventaja estratégica viene dada

La décima regla de la guerra sostiene que “ayuda más el valor que la cantidad de soldados” (III.XXVI). Y la undécima afirma que “a menudo proporciona mayor ventaja la posición que el valor” (III.XXVI).

Traducido a otros ámbitos de la estrategia, se podría decir que la ventaja estratégica viene dada por un mejor BATNA -la mejor alternativa a un acuerdo negociado-.  Pero aun en esas situaciones es posible establecer una negociación y explorar intereses comunes.

i) Con esfuerzo se prospera, con desidia, no

La decimotercera regla de la guerra sostiene “el ejército con el esfuerzo prospera, con desidia se malogra” (III.XXVI).

Esto está relacionado con la visión de que el esfuerzo tiene más posibilidades de éxito que la desidia. Está vinculado con hábitos y disposiciones que forjan el carácter, que reciben el nombre de virtudes. Si uno se esfuerza y practica las virtudes, acaba por convertirse en virtuoso.

j) La clave son las expectativas

La decimocuarta regla de la guerra afirma que  “nunca llevas a la batalla campal a un soldado si no ves que tiene expectativas de victoria” (III.XXVI).

Este es un gran consejo. Uno debe tener expectativas de victoria si quiere ganar. La clave en mucha situaciones son nuestras expectativas y, sobre todo, las expectativas que tienen los demás sobre nosotros. Si se busca conseguir un objetivo se deben tener las mejores expectativas y trasmitirlas a los demás. Aunque lo prudente es atender a la información imparcial

k) Ser cuidadoso con la información que se suministra al adversario

La vigésimoctava regla de la guerra de Vegecio establece que “cuando sepas que tu plan ha sido revelado al enemigo conviene que cambies de táctica” (III.XXVI).

La información que se suministra a tu adversario debe ser solo aquella que te favorece estratégicamente. Es importante conocer qué sabe realmente de tus planes. Deberías interactuar para trasmitir solo aquello que te favorece.

l) No desvelar tus planes a cualquiera

La vigésimonovena regla de la guerra afirma que “consulta con muchos lo que se debe hacer pero lo que realmente vas a hacer consúltalo con muy pocos y de tu entera confianza o, mejor aún, solo contigo mismo” (III.XXVI).

Es importante que, una vez definidos los objetivos estratégicos, las formas concretas de conseguirlos realmente, el plan de acción específico no tiene por qué ser divulgado. Es importante acudir a expertos de confianza para contrastar las ideas. Pero no es audaz pregonar, a los cuatro vientos, el plan de acción. Hay que separar el acción de deliberar de la toma efectiva de decisiones.

m) No deje que el adversario prepare su defensa a tu previsible ataque

La trigésimotercera regla de la guerra de Vegecio sostiene que “que los enemigos no sepan de qué forma vas a plantear el combate para que no intenten plantar resistencia con medidas oportunas” (III.XXVI).

Es la ventaja estratégica del efecto sorpresa que se basa en que los adversarios preparan sus defensas para los puntos en los que creen que van a ser atacados.  Esto por ejemplo, llama a la creatividad para plantear diversas opciones y utilizar argumentos poco explorados. La incomodidad de la situación puede llevar a improvisar una respuesta, que suponga concesiones a la otra parte.

Se puede concluir que el Compendio de técnica militar de Vegecio es un clásico de la estrategia militar y también da importantes lecciones para aprender la mejor forma de afrontar una situación es con confianza, esfuerzo y buenas expectativas.

Vegecio, aprender antes de actuar y propiciar las buenas oportunidades

Vegecio sostenía que la técnica da ventaja estratégica
Vegecio sostenía que la técnica da ventaja estratégica

 

De las obras de estrategia militar de la época clásica, destaca el Compendio de técnica militar de Vegecio. Fue escrito a instancias del emperador romano para compilar las técnicas y tácticas militares de la época.  Una de las primera cosas que afirma es que los romanos habían conseguido su predominio sobre otros pueblos por el mejor uso de técnicas militares.

A continuación analizaré varios pasajes de la obra de Vegecio, especialmente las reglas de la guerra que ofrece y haré comentarios desde el punto de vista estratégico, con aplicaciones en múltiples ámbitos.

a) Aprender antes que actuar y la técnica da ventaja estratégica

Al inicio del Compendio de técnica militar, Vegecio afirma: “el conocimiento de la disciplina militar alimenta la audacia para combatir: nadie teme llevar a la práctica lo que está seguro de haber aprendido bien. Y, efectivamente, en la disputa bélica un pequeño número de soldados bien adiestrados está más preparado para la victoria mientras que una muchedumbre ruda y sin entrenamiento se encuentra siempre expuesta a la masacre” (I.7-8)

Es necesario aprender nuevas técnicas para llevarlas a la práctica. Es relevante entrenarse frecuentemente en la diversas técnicas. El uso de técnicas y tácticas da ventaja estratégica.

b) La guerra es un juego de suma cero y la vida no tanto

En un momento de la obra, Vegecio ofrece unas reglas de la guerra que tienen una indudable dimensión estratégica. La primera afirma que ”en todo combate la condición de la campaña es tal que lo que a ti te favorece menoscaba al enemigo y lo que a él le beneficia a ti siempre te perjudica. Por tanto nunca debemos realizar ni descuidar ninguna acción a voluntad del enemigo, sino únicamente lo que nos resulta útil a nosotros” (III.XXVI).

La guerra es un juego de suma cero, la vida suele ser un juego de cooperación y competición. En ese sentido, se da interdependencia y, en ocasiones, es útil para nosotros realizar alguna acción para complacer la voluntad de la otra parte. Lo relevante es que forme parte de una estrategia bien diseñada o de un acuerdo –explícito o implícito- de concesiones mutuas.

c) La clave está en el adiestramiento y la experiencia

La segunda regla de la guerra, Vegecio sostiene “en la guerra quien más empeño haya y más se haya esforzado en adiestrar a sus soldados será expuesto a menos riesgos” (III.XXVI). La tercera, afirma que “nunca se debe llevar al combate a un soldado cuya capacidad no hayas comprobado antes” (III.XXVI).

Emprender acciones, con resultado incierto, requiere conocer las técnicas y entrenamiento. La mejor información y la capacidad de análisis de las situaciones da superioridad estratégica. La experiencia es relevante para dar responsabilidades. Es importante la comprobación imparcial de la información.

d) Los elementos circunstanciales pueden determinar el resultado, más que la actividad principal

La cuarta regla de la guerra de Vegecio afirma que “es mejor doblegar al enemigo con el hambre, con los ataques por sorpresa o con el miedo que en la batalla, donde suele tener mayor influencia el azar que el valor” (III.XXVI).

Como dijo Felipe II “yo no he venido a luchar contra los elementos” refiriéndose a la derrota de la Armada Invencible. Todas las situaciones tienen una trama principal y una serie de circunstancias. En ocasiones, el resultado final viene determinado por las circunstancias, más que por la trama principal.

Otra forma de interpretar el interés de Vegecio por evitar las batallas es una apelación a gestionar el conflicto evitando confrontaciones directas y buscando influir por otros medios.

e) Propicia las buenas ocasiones

La quinta regla de la guerra, según Vegecio, afirma “no hay mejor plan que aquel que el enemigo ignora antes de que lo pongas en práctica” (III.XXVI).

Esto significa que se debe ser muy cuidadoso con la información que se suministra al enemigo. Especialmente sobre planes futuros que le conciernen.  Aunque se puede hacer un uso estratégico y precisamente distorsionar la información al enemigo.

La sexta regla de la guerra sostiene “aprovechar las ocasiones suele ser de más ayuda en la guerra que el valor” (III.XXVI).

Es algo cierto que la suerte tiene un componente en la vida. Pero tarde o temprano se presenta una ocasión relevante y se debe estar preparado para aprovecharla. Sería necesario cerciorarse de que se trata de una buena oportunidad y no una trampa. Lo importante es el camino de preparación –estudio, análisis, entrenamiento- para aprovechar las buenas oportunidades en la vida.

f) Construye alianzas, debilitando a tu enemigo

La séptima regla de la guerra de Vegecio afirma que “hay que depositar mucha confianza en atraer y acoger a los enemigos, sin vienen con buena fe, pues provocan más quebrantos en el adversario los desertores que las bajas” (III.XXVI).

Puede ser una política interesante realizar alianzas con personas, que estuvieran en un grupo opuesto, si sus intenciones son buenas. Lo primero es una comprobación imparcial de su versión de los hechos. La segundo es ser generoso, que se sienta mejor tratado que en su grupo de origen. El resultado es debilitar al grupo opuesto, por una vía diplomática.

Boecio, por qué no ganan los malos

Boecio escribió la Consolación de la Filosofía en la cárcel con un mensaje universal.
Boecio escribió la Consolación de la Filosofía en la cárcel con un mensaje universal.

 

Algunos clásicos de la literatura universal se han escrito desde la cárcel. Este es el caso de La consolación de la Filosofía de Boecio. Es un interesante libro que se cita como inspiración del protagonista en La conjura de los necios, de John Henry Toole.

Boecio era un patricio romano, con una esmerada educación, que cayó en desgracia del favor del emperador y acabó en la cárcel. A la espera de una condena de muerte, escribió este libro. El objetivo es mostrar porque, a pesar de los reveses de la fortuna, el camino es la virtud y la Filosofía. O de otra forma, aunque a veces lo parezca, no ganan los malos.

a) Sobre la idoneidad para ocupar un cargo público

Para explicarse su situación de prisión por causas políticas, Boecio afirma que “la mayor parte de los cargos los desempeñan los malvados, y es igualmente claro que los cargos no son intrínsecamente buenos, pues van vinculados a gente corrupta.” (II.V.6)

Frente a esto, Boecio advierte “el poder es incapaz de hacer dueño de sí mismo al que es prisionero de las cadenas insolubles de sus vicios. Y cuando un alto cargo recae en hombres indignos, los delata, haciendo patente su indignidad” (II.V.6).

Esto ha de hacer reflexionar sobre que en toda estrategia es posible realizar un análisis ético. La estrategia, de forma sintética, exige una correcta adecuación medios y fines para trazar un plan de actuación que dé los resultados esperados. Pues bien, siempre es posible analizarlo desde el punto de vista ético. En este blog, analicé los modelos deontológico, utilitarista, maquiavélico y virtuoso.  Pero actualmente muchas empresas tienen políticas de responsabilidad social para analizar las dimensiones éticas de su actividades.

b) Las cosas no dan la felicidad 

Un objetivo del autor romano es precisar donde se encuentra la felicidad. En este sentido, Boecio afirma “las cosas no pueden dar la felicidad que prometen, ni todas ellas juntas llevan a la perfección, ni son el camino para la felicidad, ni pueden por sí mismas hacer feliz a nadie” (III.VI.8).

Vivimos en una sociedad materialista y de consumo donde se valora la tenencia de cosas materiales hasta el extremo de considerar que en las cosas materiales reside la felicidad. Boecio alertaba que las cosas no dan la felicidad. Es la forma cómo uno afronta la vida lo que acerca a la felicidad.

c) Los buenos ejercitan las virtudes y los malos siguen sus pasiones

Precisamente en la forma de afrontar la vida, para Boecio, se produce una gran diferencia entre seguir en camino de las virtudes y el de las pasiones. De esta forma, Boecio establece que “el bien supremo es la meta tanto para los buenos como para los malos. Sólo que los buenos tienden a ella por el ejercicio natural de las virtudes. Los malos, en cambio, se esfuerzan por conseguir lo mismo siguiendo sus pasiones (IV.I.2).

La estrategia de la Filosofía es el camino de las virtudes. Este enfoque está desarrollado en Etica a Nicomaco de Aristóteles. Se trata de educar el carácter en hábitos y costumbres vinculados a modelos de excelencia que desarrollen las capacidades humanas. La otra vía, la de los malos, es seguir las pasiones, que tienen un componente emocional e irracional.

d) La virtud no se deja vencer por la adversidad

Sin embargo, a veces parece que ganan los malos. En este sentido, Boecio afirma que “el sabio no debería alarmarse cuando se enfrenta con la fortuna, de la misma manera que el esforzado soldado no se alarma cuando suena el grito de combate. Para ambos el riesgo es su oportunidad: para el soldado, la de conquistar más gloria, y para el sabio la de afianzarse en la virtud. Por eso mismo se llama virtud, que significa valor, fuerza. Se apoya en su misma fuerza y no se deja vencer por la adversidad” (IV.VI.7).

El problema es seguir el camino de las virtudes y no ser afortunado. La estrategia de la Filosofía es, a pesar de las circunstancias,  preservar en la virtud. Aumentar el peso específico, especializarse, convertirse en un experto, dominar las técnicas, saber actualizarse. Ese es el camino de la virtud.

e) La virtud es el término medio

Sobre qué se comprende por virtud, Boecio sostiene que “mantened el justo medio con todas vuestras fuerzas. Tanto lo que se queda corto como lo que se pasa de la raya os lleva al desprecio de la felicidad y no tiene el premio de la virtud” (IV.VI.7).

Esta ley del término medio como definición de la virtud está ya en la obra Aristóteles. Es una canto a la moderación en todas las cosas. Los excesos (por defecto o por exceso) no conducen a la virtud. No forjan una práctica vinculada a modelos de excelencia.

Esto también tiene una lectura donde es el contexto lo que marca qué es el término medio. No es algo que se pueda decidir a priori.

f) La adversidad: o perfecciona, o corrige, o castiga

Finalmente, Boecio afirma que “está, pues, en vuestra mano la clase de fortuna que queráis forjar: todo lo que nos parece adverso, o perfecciona, o corrige, o castiga” (IV.VI.7).

Esta es una gran lección: la adversidad no es un mero mal, se puede aprender de ella. Se pueden convertir los fracasos de hoy, en triunfos del mañana. La cuestión clave es la mentalidad: Se pueden vivir circunstancias adversas, pero lo peor es si éstas derrotan nuestra esperanza. Lo relevante no es lo qué pasa, sino cómo se vive y se siente. La adversidad puede hacernos mejores. Más competitivos, más humanos, más sensibles, mejores profesionales… Poder aprender a no caer en los mismos errores. A nadie le gusta la adversidad, pero una vez sucede, la opción es caer derrotado o seguir luchando.

La Consolación de la Filosofía de Boecio es una obra clásica aborda grandes conceptos y temas interesantes. Los malos siguen sus pasiones y ansían riquezas y puestos. A veces parece los malos ganen, pero según Boecio, esto es falso. El verdadero camino a la felicidad es el de la virtud y la Filosofía.

Julio Cesar, Zona de Posible Acuerdo (ZOPA) en Guerra Civil

Julio Cesar se enfrentó a Pompeyo en la Guerra civil antes de conocer de Cleopatra
Julio Cesar se enfrentó a Pompeyo en la Guerra civil antes de conocer a Cleopatra

 

En un libro, titulado Guerra civil, Julio Cesar narra los conflictos políticos y militares con el Senado romano y especialmente con su rival Pompeyo. Los cuales originaron una auténtica Guerra civil entre grupos contendientes que buscaban hacerse con el poder.

En este post, analizaré las sucesivas propuestas de paz que se hicieron Julio Cesar y Pompeyo, bajo la óptica de análisis de la ZOPA. La Zona de Posible Acuerdo -conocida como ZOPA- es un marco de referencia que es relevante en toda negociación.  Está definida entre los dos BATNA de las partes. Es decir, entre las Mejores Alternativas a un Acuerdo Negociado de cada jugador. Otra forma de expresarlo consiste que definir la ZOPA como el margen entre los dos precios de reserva de cada parte. O sea, los precios mínimos que la partes está dispuesta a aceptar en una negociación.

En la obra Guerra Civil, se narra como surgen los conflictos por el poder en Roma. En un momento determinado, Pompeyo hace llegar a  Julio Cesar una propuesta de acuerdo, en los siguientes términos: “que Cesar volviera a la Galia, se retirara de Rímini, licenciara sus ejércitos; si cumplía estas condiciones, Pompeyo iría a Hispania. Hasta que hubiese seguridad de que César cumpliría lo que prometía, los cónsules y Pompeyo no cesarían de hacer levas.” (I.10)

El análisis desde la ZOPA es que los BATNA de las partes no permiten un acuerdo en esos términos. El trato propuesto es que Julio Cesar debe retirarse y desarmarse mientras sus adversarios no dejan de armarse. Julio Cesar preferirá combatir con sus actuales fuerzas, antes que desarmarse. Pompeyo concede irse a Hispania pero sólo después que haber armado sus ejércitos. El pacto es desigual para las partes en la relevancia estratégica de las concesiones que se proponen. De esta forma, la parte a la que se le pide mayor esfuerzo –desarmarse-, encontrará fácilmente una mejor alternativa al acuerdo propuesto.

Avanzan los acontecimientos y es ahora Julio Cesar quien realiza una propuesta de acuerdo de paz a Pompeyo, en los siguientes términos: “que no se causasen más daños a sí mismos ni a la república. Ellos mismos eran ya bastante prueba, por sus propios desastres, de cuánto poder tiene la fortuna en la guerra. Esta era la única ocasión para tratar de la paz, mientras ambos confiaban en sus fuerzas y se consideraba igual su poder; si la fortuna ayudaba nada más un poco a uno de los dos, el que se considerase superior no admitiría condiciones de paz ni se consideraría satisfecho con una parte en que confiara poseerlo todo.

Puesto que antes no había podido llegar a un acuerdo, las condiciones de paz debían ser pedidas en Roma al Senado y al pueblo romano”. (III. 10)

Este acuerdo parte de la igualdad de fuerzas y utiliza la figura de un arbitraje del Senado. Es interesante la reflexión que realiza Julio Cesar donde la igualdad de fuerzas es más favorable a la paz, mientras que si una parte es más afortunada en el combate, buscará vencer en la batalla a la otra.

Lo que quiere decir Julio Cesar es que es posible el acuerdo si las dos partes tienen un BATNA similar. Si una parte tiene un BATNA muy bueno –tiene muchas posibilidades de ganar guerra- no hay posibilidad de acuerdo. La Zona de Posible Acuerdo -ZOPA- se ampliaría con la incerteza hacia el resultado final desde dos BATNA medianos.

Acudir a una tercera parte para solucionar una controversia es una forma legítima, y  muy utilizada,  siempre que se garantice su imparcialidad de criterio.

Ante la propuesta de paz de Julio César, la respuesta de Pompeyo fue: “¿Qué me importa a mí la vida o la ciudad si se ha de creer que la tengo por beneficio de César?; esta creencia no podrá ser borrada, puesto que se creerá que por él he sido restituido a Italia, de donde salí” (III.18).

Aquí cabe recordar la regla “Separar la personas del problema” de Fisher y Ury. Una parte no quiere entrar a pactar porque cualquier solución parecerá un éxito de la otra parte. Además de una cuestión de jerarquía entre ambos, lo relevante en este caso parecen ser las emociones que obstaculizan cualquier acuerdo. Esto conduce necesariamente al conflicto.

Prueba de esto son las palabras de un oficial del ejército pompeyano, llamado  Labieno, quien en un momento de las negociaciones dijo: ”Cesad ya de hablar de la paz, pues para nosotros no puede existir ninguna paz si no se nos trae la cabeza de César” (III.20).

Parece claro que existe un problema emocional y que el objetivo declarado de una parte es  la muerte de Julio Cesar. En este caso, no existe ZOPA. No hay acuerdo posible si una parte solo quiere la muerte de César para llegar a la paz. La alternativa de la otra parte es combatir y defender la vida de Julio César.

El final de Pompeyo también nos enseña sobre estrategia. Sus ejércitos fueron vencidos por los de Julio César y se embarcaron hacia Siria. Allí pidió ayuda a Tolomeo, rey de Egipto, que estaba enfrentado a su hermana Cleopatra, que más adelante tuvo una relación con Julio César que ha sido mitificada. Por miedo a la amenaza que suponía o por desprecio del infortunio, los consejeros de Tolomeo acordaron responder a Pompeyo amablemente en público y ocultamente enviaron a dos emisarios con el fin de matarle (III.104).

Esta historia entre Julio Cesar y Pompeyo puede hacer reflexionar sobre algunos aspectos: a) Sobre la necesidad de establecer una Zona de Posible Acuerdo (ZOPA) según los BATNA de las partes, su mejor alternativa a un acuerdo negociado. La clave del poder negocial es tener un buen BATNA, una buena alternativa a negociar; b) Hacer una gestión adecuada de las emociones. No deben ser un objetivo, en sí mismas, de la negociación; c) Acudir a terceras partes cuando su imparcialidad de criterio esté garantizada.

Marco Aurelio, la estrategia estoica

Es interesante que el hombre más poderoso de la época fuera además filósofo.
Es interesante que el hombre más poderoso de la época fuera además filósofo.

 

Uno de los temas interesantes, dentro de la estrategia, es cómo piensa realmente alguien que ha ejercido el poder. El ideal platónico nos presenta al rey filósofo. Pero en la Historia es difícil que coincidan en una misma persona habilidades en la lógica de la toma práctica de decisiones y en la lógica de la reflexión teórica. El poder tiene su lógica y sus palabras y la Filosofía está en otro nivel.

Es, entonces, especialmente relevante el caso de Marco Aurelio, emperador del Imperio Romano, que además de su acción de gobierno, dejó su obra Meditaciones, de eminente contenido filosófico. Lo importante de estas reflexiones es que están realizadas por un hombre de acción, el hombre más poderoso de su época.

A continuación analizaré algunos pensamientos de Marco Aurelio, especialmente desde la perspectiva estratégica:

No obres de mala gana, ni de forma egoísta, ni sin examen, ni arrastrado en sentidos contrarios; tampoco adorne tu inteligencia la afectación, no seas ni de muchas palabras, ni de muchas obras (III.5).

Las acciones requieren análisis y deben ser independientes de cuestiones sentimentales. Es más prudente elegir bien las (pocas) palabras y las (pocas) obras que excederse en obras y palabras.

No pienses cosas tales como las piensa el prepotente o como quiere él que tú las pienses, sino míralas cuales son de verdad (IV.11).

Lo relevante es la información imparcial. También es importante cómo nos ve la otra parte, pero eso no ha de condicionar nuestra acción. La prepotencia es mala compañera.

Cosa terrible es, entonces, que la ignorancia y la complacencia sean más fuertes que la sabiduría (V.18).

Para acercarse a la sabiduría se debe tener información relevante y hacerse buenas preguntas. La crítica debe alejarnos de la ignorancia y la complacencia. No tenga oídos para los halagos de personas que les interese hacerte halagos.

El mejor modo de defenderse: no hacer semejante (VI.6).

Intuyo que Marco Aurelio era partidario de la regla de oro ‘haz a los demás lo que quieres que te hagan a ti’ y contrario al la regla del ‘ojo por ojo’.  La lección es que,  a largo plazo, la mejor estrategia es ser moral.  Pero esto requiere tener defensas para no se explotado por alguien inmoral.

Consérvate, pues, simple, bueno, puro, solemne, sin rebuscamiento, amante de lo justo, piadoso, benévolo, afectuoso,  firme para las obras convenientes (VI. 30).

Estas son las virtudes de una buena persona. Es relevante que estas sean las palabras de un emperador de Roma.

Ni ser negligente en las acciones, ni confuso en las conversaciones, ni divagar en las imaginaciones, ni contraerse del todo en el alma o saltar despedido fuera de ella, ni andar en la vida siempre ocupado (VIII.51).

Este pensamiento está dirigido a la estrategia, a la relación entre ideas y acciones, entre la práctica y la teoría. La negligencia, la confusión, la poca claridad, la falta de tiempo son elementos que en las gestiones cotidianas dificultan llevar a cabo los planes de acción y se deben evitar.

Borrar la imaginación. Frenar el impulso. Apagar el deseo. Tener en tu poder la dirección del alma (IX.7).

Esta visión está conectada con el estoicismo, una filosofía que defendía que para evitar el sufrimiento había que evitar el deseo. Era un canto a la moderación.  Buscaba que fuera el sujeto quien dominara su alma y no las pasiones.  Esto está conectado con principios que defiende el taoísmo.

Vive como en camino. Pues allí o aquí no hay diferencia, si se vive en todos sitios como la ciudad del mundo (X.15).

Otro principio estoico es el cosmopolitismo. Los estoicos se consideraban ciudadanos del mundo y abogaban por la lealtad moral al conjunto de la humanidad.

“Vive como en camino” recuerda que estamos en tránsito y que la vida es saber adaptarse a los cambios. Para ellos se necesita la mejor estrategia. Ya decía el poeta: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

Julio Cesar, riesgos y amenazas en la Guerra de las Galias

En la Guerra de las Galias se produjeron negociaciones con trasfondo estratégico
En la Guerra de las Galias se produjeron negociaciones con trasfondo estratégico 

 

Las hazañas que llevaron a Julio César al dominio de las Galias están recogidas en una obra, escrita por él mismo, titulada Guerra de las Galias. El estilo busca ser descriptivo, sin embargo se dejan traslucir los elementos estratégicos implicados. Algunos han considerado que esta obra era propaganda a favor de su causa. Mientras otros han querido ver en este libro el origen del cómic Astérix y Obélix.

Según explica Julio Cesar, hubo asamblea de toda las Galias donde estos representantes se quejaron del dominio, de parte de su territorio, por los germanos y de su rey Ariovisto, que “era un hombre bárbaro, iracundo y temerario: no podían aguantar más su despotismo” (XXXI).

En su relato, Julio Cesar explica los motivos que le llevan a desarrollar una estrategia: a) Los germanos someten a unos aliados de Roma; b) Los germanos llegan en multitud a las Galias y es una amenaza para Roma (XXXIII).

De esta forma, Julio Cesar comunica a Ariovisto, rey de los germanos, una serie de demandas: a1) Que no siguieran pasando hombres del Rin a la Galia; b1) Que devolviera los rehenes que tenía de los heduos; c1) Que no hiciese más agravios a los heduos ni guerra contra ellos o sus aliados (XXXV). Estas demandas parecen ser razonables medidas para evitar un conflicto. Parecen intentar la pacificación, pero son una velada amenaza.

La respuesta de Ariovisto es contraria a las demandas de Julio Cesar, parte de una noción de reciprocidad con Roma y realiza una amenaza de guerra.

De esta forma, sostiene: a2) Los germanos aplican la ley del vencedor: Que era ley de guerra que los vencedores trataran como  quisieran a los vencidos, así lo hacía el pueblo romano, que no solía disponer de los vencidos según prescripción ajena; b2) Los heduos han perdido: Que los heduos por haber probado fortuna en la guerra, luchando y quedando vencidos, habían pasado a ser tributarios suyos; c2) Amenaza de guerra contra Roma: Nadie había luchado contra él sin sufrir un descalabro. Podía atacarle cuando quisiera: ya vería de cuánto era capaz el valor de los germanos, hombres sumamente aguerridos, que durante catorce años no se habían guarecido bajo techo (XXXVI).

La visión de Ariovisto es tratar de igual a igual al Imperio Romano, debiendo reconocerse la ley del vencedor para él, así como se le reconoce a Roma. Si esto no se respeta, amenaza con la guerra. Es una posición belicista, amenazante y soberbia.

Para poder hacer un análisis estratégico de la situación se debería conocer las fuerzas con que contaba cada ejército. Pero podemos intuir que las fuerzas completas del Imperio romano era superiores a las de los germanos, además de contar con gran experiencia y mejores tácticas.

La posición de Ariovisto, desde la estrategia, puede calificarse de arriesgada. Realiza una amenaza, que seguramente es creíble que realizará, pero no ha contado bien sus fuerzas. El poder negocial se aumenta con el mejor BATNA –mejor alternativa a un acuerdo no negociado-. Pero en este caso la alternativa a no negociar se plantea como una amenaza con incierto resultado. Una posibilidad en la mano de Ariovisto habría sido negociar un acuerdo con Julio Cesar.

Pero esto está lejos de cómo veía Ariovisto la situación ya que invierte el planteamiento y considera que si el ejercito de Roma está en las Galias es para atacarle. De esta forma, Ariovisto afirma que “esto le hacia sospechar que César, so capa de amistad, mantenía su ejército en la Galia con el fin de atacarle. Por consiguiente, si no se retiraba, sacando el ejército de aquellas regiones, no le consideraría como amigo, sino como enemigo” (XLIV).

De nuevo, se comprueba que Ariovisto tiene una visión más tendente al conflicto que a la cooperación. Así no sólo no hace caso de las demandas planteadas, sino que pide a los romanos que abandonen las Galias porque son una amenaza para los germanos. Es una jugada hábil para distraer la atención, pero olvida que él también ocupa la Galias. De nuevo, lo que se plantea es una cuestión de fuerzas. Si al principio Ariovisto reivindica reciprocidad con Roma, ahora le reclama que deje libre las Galias porque son una amenaza para él.

La respuesta de Julio Cesar es clara: “que  no era costumbre suya ni del pueblo romano abandonar a unos aliados que tan bien se habían portado, y que no creía que la Galia fuese más de Ariovisto que del pueblo romano” (XLV).

Al final Julio César venció en la batalla a los germanos. Quizá se podría haber llegado a un resultado diferente si Ariovisto hubiera atendido la demandas planteadas y hubiera enfocado el tema de modo más cooperativo. Aunque hay quien piensa que Julio César fue a la Galias a hacer méritos para futuras responsabilidades

Pericles, el encanto de la democracia clásica ateniense

Pericles era estratego de la polis de Atenas en su época de esplendor
Pericles era stratego de la polis de Atenas en su época de esplendor

 

Los periodos de esplendor, y decadencia,  de los diversos sistemas políticos a lo largo de la Historia son motivo de reflexión por diversos motivos. La Atenas clásica y el nacimiento de la nueva forma de gobierno conocida como democracia ha sido un ámbito fértil abierto a investigación. En este post, me ocuparé del carácter de la democracia ateniense y de sus virtudes como un ejemplo de estrategia victoriosa, frente a sus rivales. Para este objetivo, me basaré en la Oración fúnebre que pronuncia Pericles en la obra Historia de la Guerra del Penopoleso de Tucídides.

Lo que el stratego Pericles defiende en este discurso, pronunciado por una ocasión solemne, es que es precisamente el carácter de la democracia ateniense, que comparten sus habitantes, el que hace que Atenas sea superior a las polis vecinas, especialmente su enemiga Esparta. Esta última se caracterizaba por sistemas políticos  dictatoriales y belicistas y por un sistema educativo que enfatizaba el rigor y la disciplina.

El carácter de la democracia ateniense se compone de un conjunto de virtudes que, en conjunto, reflejan una concepción clásica del individuo. Sin embargo, con un poco de contextualización, el interés sobre estas virtudes es inusualmente actual.

1.- Sea original, cree algo propio, no imite

Los atenienses del siglo V a C fueron originales. Inventaron que sistema político, distinto del de las polis competidoras, que se basaba en la igualdad de los ciudadanos y en su participación directa en los asuntos públicos.

En este sentido, Pericles afirma “tenemos un régimen de gobierno que no envidia las leyes de otras ciudades, sino que más somos ejemplo para otros que imitadores de los demás. Su nombre es democracia, por no depender del gobierno de pocos, sino de un número mayor” (II. 37).

La regla que se puede extraer es que es mejor crear algo propio y original que imitar lo que hacen otros.

2.- Sea abierto, no permita ser explotado, no engañe, no sea ingenuo

La segunda virtud es, primero, una visión abierta contra la xenofobia. En segundo lugar, es una reflexión sobre medios y fines. Por un lado, no mostrar los secretos al enemigo, lo que se puede traducir por no dejarse explotar. Por otro lado, no confiar en argucias, sino en las propias capacidades.

Desde esta perspectiva, Pericles sostiene que “tenemos la ciudad abierta a todos y nunca impedimos a nadie, expulsando a los extranjeros, que la visite o la contemple – a no ser tratándose de alguna cosa secreta de que pudiera sacar provecho un enemigo al verla- pues confiamos no tanto en los preparativos y estratagemas como en nuestro vigor de alma en la acción” (II.39).

La regla sería, primero, tener una visión abierta contra los prejuicios y, segundo, no dejarse explotar, confiar en las propias capacidades y no utilizar argucias.

3.- Sea austero, utilice el dinero con moderación, no fanfarronee, trabaje afanosamente

La tercera virtud parte de considerar el dinero como un medio y no como un fin en sí mismo. Es una defensa de la moderación y la austeridad. El exceso de dinero no debe ser motivo de arrogancia y su carencia, de vergüenza. Pero se debe trabajar para salir de la pobreza

Desde esta perspectiva, Pericles sostiene que “pues amamos la belleza con poco gasto y la sabiduría sin relajación; y utilizamos la riqueza como el medio para la acción más que como motivo de jactancia, y no es vergonzoso entre nosotros confesar la pobreza, sino lo es más el no huirla de hecho” (II.40).

La regla sería no dar importancia al dinero ya que es un medio y no un fin. Ni su exceso o carencia son determinantes, pero es bueno trabajar afanosamente para salir de la pobreza.

4.- Aprenda constantemente, reflexione bien sus acciones, reciba el consejo de expertos 

La cuarta virtud es una apelación a la reflexión y la deliberación antes de cada acción. En la Grecia clásica, se inventó la Filosofía, el amor por el saber. Esta forma de preguntarse y responderse previa a la realización de cualquier plan es una actitud filosófica, orientada a la práctica.

De esta forma, Pericles afirma que “tenemos en alto grado esta peculiaridad: Ser los mas audaces y reflexionar además sobre lo que emprendemos; mientras que a otros la ignorancia les da osadía y la reflexión, demora” (II. 40).

La regla sería analizar los argumentos a favor y en contra antes de realizar una acción. Aprenda constantemente, de los demás y de su propia experiencia, y reciba consejo de expertos

5.- No utilice a su amigos para conseguir favores. Cultive la amistad sin interés. Haga favores sin esperar nada a cambio

La quinta virtud advierte sobre las cualidades de la amistad y en particular sobre aquellas basadas en la conveniencia de recibir favores.  Los clásicos tenían un alto sentido de la amistad y aquí se busca desligar de cualquier visión instrumental.

Desde esta perspectiva, Pericles sostiene que “en cuanto a la nobleza de conducta, diferimos de la mayoría en que no adquirimos  amigos recibiendo beneficios, sino haciéndolos. (…) Y somos los únicos que sin poner reparos hacemos beneficios no tanto por cálculo de la conveniencia como por la confianza que da la libertad” (II. 40).

La regla sería cultive sus amistades desinteresadamente. Haga favores sin esperar nada a cambio

Estas virtudes forjaban el carácter de la democracia clásica ateniense y de cada uno de sus habitantes. Eran hábitos, disposiciones y prácticas que se vinculaban con modelos de excelencia. Fueron estrategias que eran el material en el que se basaba el día a día de la democracia ateniense.  El discurso de Pericles tiene el objetivo de mostrar que Atenas vive una época de esplendor y precisamente esto es gracias al cultivo de las virtudes que marcan su carácter colectivo. Esta es su estrategia al éxito.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

El Estado de Naturaleza es una guerra de todos contra todos.
El Estado de Naturaleza es una guerra de todos contra todos.

 

En el inicio de Pensar estratégicamente, Dixit y Nalebuff explican unos cuentos relacionados con elementos estratégicos. En concreto, uno de ellos dice así “en el cuento infantil sobre quién le iba a poner el cascabel al gato, los ratones deciden que la vida sería mucho más fácil si el gato tuviera que llevar un cascabel al cuello. El problema era quién arriesgaría su vida para ponerle el cascabel.” Esto hace referencia a un famoso problema de acción colectica, que se conoce como dilema del prisionero. La primera versión de este problema aparece en una obra del siglo XVII que fue escrita por Thomas Hobbes y se llama Leviatán.

En este tratado el autor formula, por primera vez, la teoría del Contrato social como forma de justificar el Estado. Para ello imagina como sería una sociedad sin leyes y sin Estado y le llamó Estado de Naturaleza.

Los seres humanos son mutuamente vulnerables y tienen una relativa igualdad de facultades. Lo cual hace, según el relato hobbesiano, que compitan por determinados objetivos, se produzca la desconfianza y se llegue a la guerra. Hobbes sitúa en la naturaleza del hombre tres causas principales de disensión: la competencia –hace que los hombres invadan el terreno de otros para conseguir ganancias-,  la desconfianza –para lograr seguridad- y la gloria –para adquirir reputación-.

Aquí la famosa frase de que el hombre es un lobo para el hombre. Hobbes describe el Estado de Naturaleza como una guerra de todos contra todos donde “la vida del hombre es solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta”.

La vida se compone de elecciones que tienen sus puntos a favor y en contra y, en este caso, se puede sintetizar en una dilema entre guerra y paz. Si se opta por la guerra, los seres humanos permanecen libres, a lo que aspiran naturalmente, y pueden ejercer el dominio sobre los demás. Si se opta por la paz,  se garantiza la propia conservación, el deseo de obtener las cosas necesarias para vivir cómodamente, y la esperanza de que, con su trabajo, pueda conseguirlas.

Pero para conseguir la paz, se necesita un poder común que haga cumplir los convenios y obedecer las leyes. Además de la guerra constante, lo que caracteriza al Estado de Naturaleza es la ausencia de un poder que haga cumplir los pactos y normas. Y aquí viene el dilema ¿quién le pone el cascabel al gato?

Existe una situación óptima que requiere la cooperación de ambas partes –paz- y una situación mediocre que supone la competición de ambas partes –guerra-. También existen situaciones intermedias donde uno coopera y otro compite donde una parte gana y otra pierde. El equilibrio se sitúa, en principio, en la situación mediocre –guerra-, pero si ambas parte llegasen a un acuerdo llegarían a un estado óptimo –paz- Pero para que el acuerdo sea estable debe haber garantías de que ninguna parte va a traicionar a la otra.

El resultado óptimo necesita del acuerdo estable entre las partes. Explicado de forma sintética, esta visión subyace a la lógica del Contrato Social. El Estado se justifica porque se garantiza de forma estable que se cumplan los convenios y se obedezcan las leyes. Ha de ser un Estado porque un grupo de personas o una multitud de personas no garantizan que alguien traicione el pacto o no quiera cumplirlo.

Es más que concordia o consentimiento, explica Hobbes “es una verdadera unidad de todos en una y la misma persona, unidad a la que se llega mediante un acuerdo de cada hombre con cada hombre, como si cada uno estuviera diciendo a otro: «Autorizo y concedo el derecho de gobernarme a mí mismo, dando esa autoridad a este hombre o a esta asamblea de hombres, con la condición de que tú también le concedas tu propio derecho de igual manera y les des esa autoridad en todas sus acciones. Una multitud así unida en una persona es lo que llamamos Estado, en latín Civitas”.  

Según el enfoque hobbesiano las funciones principales del Estado son garantizar la paz y la seguridad. Alguien podría sostener que nunca ha firmado un contrato parecido al formulado por Hobbes. La respuesta que se podría dar es que está disfrutando del resultado óptimo –paz- y que esto es preferible al resultado mediocre –guerra- donde es libre, pero sometido a una gran inseguridad y peligro. Mantener el resultado óptimo de paz requiere un acuerdo para tener un poder común –Estado- que haga cumplir los pactos y que se obedezcan las leyes. Hobbes fue el primero que puso el cascabel al gato, que dijo que era preferible la paz y la seguridad garantizadas por el Estado, que la libertad natural que aboca a la guerra de todos contra todos.