Zenón, las paradojas como argumento

Zenón utilizaba el poder de convicción de las paradojas

Zenón utilizaba el poder de convicción de las paradojas

 

Zenón de Elea fue discípulo de Parménides y ambos forman la denominada Escuela eleática, porque nacieron en Elea, Italia meridional. Se dice que Pericles fue oyente de sus lecciones. La tarea filosófica de Zenón busca defender las ideas de su maestro Parménides de una forma original. Utiliza los argumentos que describen las visiones opuestas como situaciones absurdas o inverosímiles, que denomina paradojas.

De esta forma, según Guthrie “la mayoría de argumentos de Zenón, de los que tenemos conocimiento, pueden dividirse en dos grupos, que se dirigen, respectivamente, contra las ideas de pluralidad y movimiento.” Zenón es un filósofo que para defender la unidad de ser –idea central de Parménides-, trata de argumentar, con paradojas, contra las nociones de pluralidad y movimiento.

Esta forma de argumentar es conocida como reducción al absurdo ya que defiende una posición a partir de concluir consecuencias absurdas de las visiones opuestas. Convertir las alternativas en paradojas. Como sostiene Parain, “la dialéctica de Zenón utiliza un estilo de argumentación que se hizo célebre. Consiste en afirmar el postulado del adversario para sacar de él proposiciones contradictorias.”

A continuación se analizarán las célebres paradojas de Zenón sobre movimiento y pluralidad y se comentarán desde una perspectiva más amplia de los temas de Estrategia Minerva Blog.

Aquiles y la Tortuga

“El corredor más lento no será nunca adelantado por el más rápido; pues es necesario que antes llegue el perseguidor al punto de donde partió el perseguido, de modo que es preciso que el más lento vaya siempre algo delante.” Aristóteles, Física, Z 9, 239 b 14

Otra explicación de la paradoja la ofrece Parain cuando afirma “Aquiles corriendo tras la tortuga: nunca le dará alcance, porque antes de alcanzar su primera posición, la tortuga habrá avanzado, y mientras llegue a su segunda posición, la tortuga volverá a avanzar, etc.”

No fue hasta el siglo XVII cuando el matemático escocés James Gregory demostró que la paradoja era falsa. Una demostración matemática se puede encontrar aquí. Aquiles alcanzaría, en realidad, a la tortuga según las leyes convencionales de la física. Sin embargo, Esopo explica la fábula de la liebre y al tortuga donde la arrogancia lleva a la liebre a dormirse y, finalmente, la tortuga es la que gana.

Pues bien, busquemos una moraleja a la fábula desde Estrategia Minerva Blog: la tortuga gana, aunque la liebre vaya más veloz. Las tortugas son símbolo de longevidad y de la buena suerte. Son animales apacibles y tolerantes, que van haciendo su camino, sin preocuparse de los demás.

La liebre pierde por vanidad, por confianza excesiva en sus capacidades, por menospreciar a la tortuga. Esto le lleva a dormirse. Cuando despierta, es demasiado tarde. Por tanto, no existe batalla ganada hasta el final, tampoco es bueno darla por ganada o por perdida. Cada uno ha de hacer su camino con confianza en sus posibilidades.

Otra interpretación –libre- a partir de la paradoja de Zenón podría ser que por buenas que sean nuestra cualidades, siempre nos vencerá alguna tortuga. El éxito completo en todos los ámbitos es difícil. Pero la victoria de la tortuga nos puede hacer aprender de sus cualidades: un vivir apacible y buena sintonía con su entorno.

La flecha y el tiempo

“Zenón argumenta con falacia, porque si, dice, todo está siempre en reposo, cuando está frente a lo que es igual y lo que está en movimiento está siempre en el ahora, la flecha en movimiento está inmóvil. Pero esto es falso: pues el tiempo no se compone de “ahoras” indivisibles, como tampoco ninguna otra magnitud” Aristóteles, Fis, Z 9, 239 b 30-33, 5-9

Otra explicación de la paradoja la ofrece Parain cuando afirma “la flecha que vuela: no se mueve; porque en cada momento presente, ocupa su sitio exacto; y en el momento presente posterior, sigue ocupando su sitio exacto, etc.”

Esta paradoja hace referencia a la noción de tiempo y velocidad. Según Zenón, la flecha está inmóvil en sucesivos ‘ahora’. La paradoja de Zenón, como ya mostró Aristóteles, no se sostiene. El movimiento y la velocidad existen para los seres humanos.

Pero pensar los objetos del ‘ahora’ como inmóviles puede hacer reflexionar en el peso del pasado/presente/futuro para la toma de decisiones. Especialmente aquellas que hacen idolatría del ‘ahora’, comprometiendo el futuro. Técnicamente esto podría estar vinculado a la ‘aversión al riesgo’. ¿Cuál es el peso del pasado en nuestras decisiones presentes? ¿Cuál es el peso del futuro en nuestras decisiones presentes? La flecha no está inmóvil, existe el movimiento.

A nuestro nivel, esto significa que se debe, en el momento presente, aprender de decisiones pasadas y no comprometer excesivamente las decisiones futuras.

Los objetivos de Zenón

Zenón quería defender sus ideas contra la idea de pluralidad y movimiento, a favor de la visión de su maestro Parménides. Sus paradojas buscan mostrar como absurdas las consecuencias de adoptar los puntos de vista con los que no estaba de acuerdo. Esto sería retomado por los sofistas.

Como recuerdan Kirk, Raven, Schofield un aprendizaje desde la visión de Zenón es: “No consideres precisamente las conclusiones: aplica tus facultades críticas a los argumentos que las originan.” El poder de convicción del mejor argumento. La particularidad de Zenón es que utilizó paradojas como argumentos y sus misterios llegan hasta nuestros días.

08. noviembre 2014 por webphilosophia
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